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Amaneció el
día lleno de luz. El sol parecía más radiante
y alegre. Tres jóvenes angoleñas iban a dar los
pasos firmes para seguir a Aquel que nos ha dicho: "Yo soy
la Luz del mundo. Quien me sigue no camina en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la Vida". Da
Luz, Isabel y Catarina estaban desde el amanecer un poco
nerviosillas porque iban a dar un paso importante. Después
de la reunión comunitaria y encuentro con los superiores
presentes Sor Margarita Morante, Visitadora provincial, y el
Director P. Enrique Sanz comenzarán su etapa de Postulantado.
Piden ser admitidas en la Compañía para conocerla
mejor y discernir seriamente si esta es la vocación a
la que se sienten llamadas por el Señor Jesús.
Es la etapa del Venid y veréis, como los apóstoles.
Seguidamente se tiene la celebración de la Eucaristía
para dar gracias a Dios por sentir su llamada y pedir la fuerza
de su Espíritu para ser fieles a ella.
La monición de Entrada dice mucho: "Hoy es un día
de gozo para la Compañía en esta misión de Angola. Después
de dos años de camino como aspirantes, hoy estas tres jóvenes Da
Luz, Isabel y Catarina dan un paso más comenzando así la
etapa del Postulantado. ¡Oh Señor, has fijado tus ojos sobre ellas,
has pronunciado su nombre, y con la prontitud y generosidad de Abraham ellas
salieron de su tierra, de la casa de sus padres para morar en la tierra que Tú,
Señor, las quieres mostrar. Fue en esta tierra de Lobito donde encontraron
respuestas a muchas de sus preguntas, fue en esta tierra de Lobito donde se encontraron
con mayor profundidad con los pobres y con la Comunidad, esforzándose
por vivir con estilo vicenciano. Por este motivo sentimos la necesidad de agradecer
al Señor el don de la vocación con la celebración de esta
Eucaristía".
El canto en portugués de la canción
Urgidas por la caridad de Cristo nos hace entrar en sintonía
con el Espíritu de Dios que se siente y se palpa a lo
largo de toda la celebración. Durante la celebración
de la Eucaristía, presidida por el P. Enrique Sanz,
se alternan los cantos en portugués y umbundu. En la
oración de los fieles pedimos al Señor que guíe
con la luz de su Espíritu a su Iglesia, a la Compañía,
a las nuevas postulantes, a las Hermanas del Consejo y de toda
la Provincia.
Presentamos de manera particular la vida
de Sor Margarita que tantas horas y trabajo ha dedicado a la
misión, y pedimos que el Señor recompense su
servicio, la llene de fortaleza y la acompañe en su
nueva misión. Y también presentamos la vida de
los pobres oprimidos y despojados de todo. Para todos pedimos
nuevas manos y nuevos ojos que quieran ser continuadoras de
la misión de Jesucristo entre ellos.
En
la homilía
el Padre comenta la palabra de Dios y nos invita a ser fieles a
la llamada recibida. En el ofertorio presentamos nuestras vidas
bajo el símbolo y canto de los granos que forman la espiga.
Como el grano de trigo queremos morir para vivir, ocultarnos para
dar fruto, crecer bajo la luz de Dios para crear unión y
fraternidad, hacer espiga de nuestra comunidad para formar un solo
pan que de la vida de Dios a los pobres de nuestro mundo.
Tras la acción de gracias de la Comunión, Sor
Margarita impone la Medalla Milagrosa a las jóvenes postulantes. Da
Luz, Isabel y Catarina la cogen con cariño, la besan y la aprietan
con su mano derecha pidiendo a la Stma. Virgen guíe sus pasos y su caminar
en la vocación.
Al
final de la Eucaristía todas cantamos en portugués la canción
Filhas da caridade no mundo e para o mundo. En ella se habla de
este nuevo tiempo, de vivir aquí y ahora el Reino de Dios
que el Señor quiere, y que para ello nos convoca. También
se pide que la Compañía rompa fronteras que todas
las Hijas de la caridad seamos mensajeras de Jesucristo y su Evangelio,
que seamos capaces de desafiar al mundo de hoy con nuestro don
total, siempre humildes, sencillas y llenas de audacia para practicar
la caridad.
A Da Luz, Isabel y Catarina os
deseamos fidelidad. Como San Vicente os decimos que ser Hija de la Caridad es
ser continuadoras de la Misión de Jesucristo entre los pobres de nuestro
mundo. Somos como Él la ternura de Dios Padre para ellos, somos como Él
y con Él representantes de la bondad de Dios, el mejor de los tesoros
y el mejor de los negocios. A cambio experimentamos la Felicidad del amor infinito
y gratuito de Dios. Es un camino fácil con la ayuda de su Espíritu.
Con vosotras recorremos este camino de facilidad por la caridad, Fidelidad en
la respuesta y FELICIDAD sin fin.
Las Hermanas del Equipo de
Formación
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