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Día
6 de febrero de 2004. Hoy iniciamos una nueva página
del libro de la historia en la misión de Angola y concretamente
en la Escuela que las hermanas tenemos en el barrio de Kassai,
en Lobito. Esta nueva página se inicia este día con
el programa de actividades que se han realizado con motivo de la
inauguración
de la nueva Escuela. Si hojeamos las páginas anteriores,
descubriremos todo un camino breve, ya que sólo llevamos
seis años
de presencia en el barrio. Presencia corta en el tiempo pero intensa,
cargada de muchas vivencias profundas, importantes y significativas
que han hecho posible nuestro caminar hacia esta meta de hoy.
Con nuestra llegada se inició una campaña de mentalización
y acompañamiento constante a los moradores del barrio de Kassai
para que descubrieran la importancia de la educación. A través
de visitas a sus calles y casas de adobe fuimos pidiendo que matriculasen
a sus hijos en esta escuela, sin pupitres, a veces sin pizarras,
con muy pocos libros, con las paredes llenas de suciedad y el suelo
de cemento burdo y sin pulimento. Había también bastantes
clases al aire libre, bajo el techo de una lona sobre palos para
protegernos del calor.
Y
con ilusión y esperanza iniciamos nuestros proyectos. Solicitamos
a las comunidades y colegios de la Provincia de Madrid-San Vicente
ayuda. Contagiamos nuestra inquietud a mucha gente haciendo verdadera
cadena de solidaridad. Hablamos también de una ayuda material
(cuadernos, lapiceros, gomas, tiza, alimento escolar llamado aquí papa,
becas de profesores y de libros, etc...). Todo estaba pensado para
renovar la escuela. Las ayudas solicitadas irían destinadas
a los alumnos para que pudieran disponer de los medios necesarios
para aprender y a los profesores para motivar e incentivar su labor
docente a fin de que pudieran enseñar bien. Con ello evitaríamos
la corrupción que en cierta manera se venía dando en
las Escuelas, el abandono escolar y el analfabetismo. Se crearon
nuevas perspectivas de futuro cargadas de ilusión por aprender
por parte de los alumnos, y por parte de los profesores motivación
hacia la formación permanente, ilusión por enseñar,
mayor responsabilidad en la tarea docente y deseos de aprovechar
todas las oportunidades formativas que están a nuestro alcance.
Así los primeros viernes de cada mes y una semana por trimestre
coincidiendo con las vacaciones de los alumnos, tenemos Jornadas
de formación permanente en el aspecto pedagógico y
a nivel de formación cristiana y vicenciana.
Hablamos
de proyectos, sueños y deseos que presentamos a infinidad
de gente, personas concretas con nombres y apellidos que con su generosidad
han contribuido a crear una imagen nueva de la escuela, donde estudiar
resulta mas digno y gratificante. Hablamos de muchos niños,
adolescentes y jóvenes, alumnos de nuestros colegios que con
el ahorro de sus propinas han ayudado a comprar los libros para que
nuestros alumnos puedan leer y hoy tengan una bonita y rica Biblioteca,
de la cual también se benefician otros alumnos de otras escuelas.
Hablamos de tiempos programados de oración, aquí y
allí, en los que Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios,
nos hermana y nos une a todos, escucha nuestras plegarias y da
respuestas a nuestras necesidades.
Hablamos también de momentos difíciles, de no ver claro,
de incomprensión, de luchas incansable por defender a los
más pequeños, nuestros alumnos, intentando vivir desde
la transparencia, la sencillez y la fraternidad. Hablamos, leemos,
recordamos cosas aprendidas e interiorizadas, rezamos y esperamos...
A partir de hoy SEGUIREMOS CONFIANDO tanto o más que en el
pasado, trabajando con ilusión, intentando amar más,
vivir más en profundidad, para que todo esto no sea solo un
recuerdo, sino que toda nuestra actividad contribuya a hacer presente
el Reino de Dios. nos esforzaremos por estar muy abiertas a los nuevos
tiempos que ya llegan, mejorando todo aquello que no salió bien
y esforzándonos por conseguir nuevos objetivos. Compartimos
y respaldamos uno de los el lemas de la Iglesia en Angola hoy. Se
ha puesto de relieve con claridad en el Primer Congreso nacional
de las Escuelas Misioneras de Angola: "Escuela nueva para una
Angola nueva".
Respaldando
este sentir de la Iglesia hemos podido construir la nueva Escuela.
ya tiene paredes sólidas y limpias, servicios higiénico
sanitarios, pupitres, libros en abundancia, cuadernos y material
escolar, patios de recreo, departamento de Dirección y todo
lo necesario para realizar bien nuestro servicio educativo. Sólo
estamos dos Hermanas, Sor Nati Viso y Sor Judite Matías, en
el trabajo directo de la Escuela pero enviadas y respaldadas por
toda la comunidad. Llevamos la responsabilidad de la dirección
pedagógica, administrativa y pastoral y la formación
humana y cristiana de alumnos, padres y profesores. Pero detrás
de nuestra labor estáis vosotros los Superiores, las Hermanas
de la Provincia y los bienhechores que nos ayudáis con vuestras
aportaciones y vuestra oración. Gracias al interés
y esfuerzo de todos ha sido posible escribir esta nueva página.
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