MISTERIO DE OSCURA LUMINOSIDAD
Y COMUNIÓN PROFUNDA EN LA VERDAD.
Todo ha resultado elocuente, a pesar de la pobreza aparente, o
tal vez, a causa de ella. Situándote en medio de nosotros,
nos has introducido gratuitamente en lo más profundo de tu
corazón doliente, dándonos a beber de tu abierto costado.
Y así, plenos de ardor y fuego espiritual, hemos compartido
con nuestros hermanos tu Misterio Pascual: Via-Crucis, Procesiones,
Liturgia de Horas y sobre todo los Santos Oficios de este Triduo.
Nos acompañaba Gabriel, un joven Agustino de Macotera que trabaja en
el Seminario Menor de Salamanca. Su presencia también todo un regalo,
su transparencia, su sencillez...
La dinámica de presentación que tuvimos, en la que pequeñas
mochilas nos permitieron elegir nuestro bagaje para estos días: la sencillez,
humildad, la fe en la Providencia, fue un aldabonazo que nos introdujo, ya
el miércoles por la noche, en el Camino hacia la Pascua.
Después todo, fue desarrollándose en un clima de profunda comunión
y gran deseo de recibir. Se notaba que el Espíritu de Jesucristo suscitaba
en nosotros una gran apertura
El JUEVES SANTO- Pudimos preparar con un puñado precioso
de niños y adolescentes los oficios de la tarde. A ellos se
unieron también los adultos que colaboraron con cantos y lecturas.
Tras la celebración, fuimos en grupo a llevar la comunión
a las dos residencias del pueblo, y a varios enfermos en sus casas.
A la noche tuvimos el regalo de poder compartir la Hora Santa con
la gentecilla de Alaraz y Malpartida. Este último es casi
una aldea, que por su pequeñez nos cautivó al primer
instante. Como siempre los niños fueron -por su transparencia-
los grandes protagonistas.
"Ahora nos darán un cacho de pan", murmuraba una pequeña
a su amiguita al rezar ante el Santísimo en el monumento. ¡Y claro
que así lo hicimos¡
Ya entrada la noche, pudimos nosotros en sosiego acompañar a Jesús
en su agonía.
EL VIERNES.- La participación en Laudes y Vía-Crucis
con los pueblos, nos fue adentrando por sí misma en la celebración
de la Pasión del Señor. La Cruz, Leño de Salvación,
nos atrajo una vez más con su fuerza redentora y postrados
la adoramos, la besamos... y a la tarde continuamos -ya en grupo-
en oración ante ella. Fueron momentos de intensa comunión
y de, ¡no me cabe duda!, generosa entrega a la voluntad del
Padre.
Más tarde, acompañamos con devoción a la Madre Dolorosa
en su procesión. Hombres y mujeres de genuina fe, cargaban bajo un cielo
estrellado las andas que la transportaban. Eran testigos audaces de la Nueva
Evangelización.
Ahora queremos compartir con vosotros y vosotras, la sorpresa que
nos esperaba al concluir la jornada. Los chicos, nos habían
preparado con todo detalle y amor, una bellísima oración.
Nos llevaron al exterior, al patio, donde como en un cenáculo:
un pan partido, la Palabra y una Milagrosa rodeada de velas encendidas,
nos esperaban. Todo quedaba consagrado por la fuerza de corazones
agradecidos.
Era 25 de Marzo y estos jóvenes, tomando entre sus manos la vida, quisieron
ofrecérsela a María, bendiciendo el paso de las HH.CC por ella.
Difícil de describir lo que allí aconteció. Como ofrenda
de suave olor subía nuestra oración, con temor y temblor... agradecida
al Señor.
¡Qué grande es el obrar del corazón creyente!
Nunca podremos "pagar" al Señor tanto bien recibido.
Sentimiento que aún se acrecentó más al poder
ser de nuevo Testigos de la RESURRECIÓN DEL SEÑOR
Del Sábado, ¿qué poder comentar?. La Noche
Santa por excelencia, que nos sacó de la tiniebla a la luz,
de la inquietud al sosiego, del temor a la audacia, del callar al
proclamar...
En Malpartida, celebramos la Vigilia con la participación numerosa de
sus gentes y su consabida alegría. Y después, con Gabriel y
el pueblo de Dios que camina en Alaraz, volvimos a ser introducidos en la
experiencia del Gozo Pascual.
En el brillo sereno del Resucitado ¿Quién podrá ya
separarnos del amor de Dios?
|