Estamos al final del itinerario,
acercándonos a la fiesta
de la Pascua. El camino que estamos realizando encuentra en este
quinto domingo el símbolo del “sepulcro”, sinónimo
de muerte, de oscuridad, de tinieblas... La liturgia nos presenta
este símbolo en la profecía de Ezequiel y también
nos ofrece un signo claro de que Jesús es la Vida, con la
resurrección
de Lázaro en el evangelio.
El itinerario Cuaresmal que estamos
recorriendo es un auténtico itinerario “catecumenal”.
El catecúmeno que quiere caminar hacia la fe madura y adulta
ha descubierto el don de Dios (samaritana) y la luz de Jesús
que libera (ciego de nacimiento) y confiere un sentido nuevo a la propia
vida (resurrección de Lázaro). La conversión cotidiana
será el esfuerzo por abandonar senderos que no son los del Espíritu.Revisa
tu camino cuaresmal y pon de relieve algunas actitudes a cultivar
en este último tramo del camino para vivir “en el Espíritu”.
Para los vicencianos, esta quinta semana de cuaresma coincide con
la Semana Vocación Misión. No es casualidad que en el tramo
del camino en el que descubrimos a Jesús como VIDA reflexionemos
sobre qué es lo que Dios quiere de la nuestra. ¿Cómo
estoy dando respuesta a mi vocación de servicio? ¿qué quiere
Dios de mÍ? ¿Cómo estoy concretando la dimensión
misionera de mi fe y de mi identidad vicenciana? “Un mismo pan,
un mismo servicio ¡participa con alegría! Este es el lema
de este año. Eucaristía, servicio, misión unidos.
No puede ser de otra forma. ¿Cómo puedo participar en
ellos de una manera más activa, alegre y entusiasta? |