El día 26 de Julio, fiesta de
las Hermanas Mártires de Arrás, a las 7,30 de la tarde,
convocadas por la Vicepostuladora Sor Mª Ángeles Infante,
nos reunimos en el salón del pabellón de Ejercicios
alrededor de cien Hermanas de la Casa provincial y Comunidades vecinas.
El Tribunal diocesano que ha dirigido el trabajo de identificación
y tratamiento de los restos aconsejó no dar mucha publicidad
al acto y seguir en todo la tradición de la Iglesia primitiva,
recogiendo los restos como auténticas reliquias para su veneración.
A la hora prevista estaban presentes en la sala D. José Bosom,
sacerdote Delegado y juez del proceso, D. Mariano Cabero, promotor
de justicia, D. Federico Gil, médico perito, D. Javier Jiménez
Canales, técnico especialista en Anatomía del Instituto
anatómico forense y Sor Carmen Vázquez, notario actuario. Justificó su ausencia por fuerza mayor Dña.
Isabel Iloro, médico forense y perito en el proceso. También
estaban presentes los miembros del Consejo provincial en pleno firmando
el acta de traslado Sor Margarita Morante como Visitadora, Sor Remigia
Blázquez, Asistenta, el Padre Enrique Sanz, Director Provincial
y la Vicepostuladora Sor Mª Ángeles Infante.
Al lado izquierdo del salón y cerca de la
mesa del tribunal estaban en mesas separadas y cubiertas con papel
blanco los restos de las Hermanas martirizadas en Vallecas, Madrid.
Previamente habían sido limpiados, identificados y sometidos
a un tratamiento científico con conservantes biológicos
diseñados por el Catedrático de Anatomía morfológica
de la Universidad Cumpletense D. Juan Jiménez Collado. Este
mismo tratamiento fue aplicado a los restos de Sor Justa Domínguez
de Viadurreta.
Se inició el acto cantando el
himno de la liturgia de mártires: “Quien entrega su vida
por amor la gana para siempre, dice el Señor”. Seguidamente
la Vicepostuladora leyó una breve biografía de las tres
Hermanas mártires cuyos restos van ser objeto de traslado y
veneración: Sor Mª Dolores Caro Martín, Sor Andrea
Calle González, y Sor Mª Concepción Pérez
Giral con la narración de su martirio. A continuación
se procedió a introducir cada esqueleto debidamente reconstruido
en bolsas identificadas con los nombres de cada una.
Seguidamente
fueron anudadas por separado con cintas rojas y lacradas con el
sello del Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Antonio Mª Rouco Varela,
autentificando con ello las reliquias óseas de nuestras mártires.
Previamente la Vicepostuladora pidió al sacerdote Delegado
episcopal concediese diez huesecillos de las falanges de manos y pies
de cada Hermana para relicarios. Hecha esta concesión se procedió a
introducir cada reliquia en sendas cajitas de metacrilato preparadas
al efecto con el nombre y apellidos en cada una de las Hermanas.
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