350 años: estamos de aniversario
Suena una música de fondo.
Narrador: Había una vez un Jardinero que con mucho mimo y cuidado creó un bello jardín.
Jardinero-Dios: Pintaré un gran arco azul y le llamaré cielo. (van saliendo distintos niños con telas y pañuelos)
Y una tierra fresca y fértil.
Y una hermosa luna y millones de estrellas que iluminen la noche.
Pondré un gran sol que alumbre de día
Y crecerán en mi jardín todo tipo de hierbas, árboles y animales y flores de todos los colores… flores bellas y variadas que alegrarán la vista de todos…
Y daré vida al hombre y a la mujer para que cuiden mi jardín, para que dé hermosos frutos y todos puedan comer.
Narrador: Y aquel bello jardín fue creciendo y ensanchándose hasta que… muchos años después las gentes que poblaban la el jardín comenzaron a olvidarse de su Dueño y Jardinero… y empezaron a pelear por un pedacito de suelo, y dejaron de compartir los frutos y de cuidar el bello jardín…
Cada vez había más guerras, muertos y devastación… Algunos poseían mucho y muchos no tenían nada… los pobres deambulaban por el jardín sin nada que comer, las madres abandonaban a sus hijos por falta de medios, los enfermos morían sin atención…
Y el Jardinero, Dueño del Jardín se sintió muy triste y preguntó en voz muy alta, tan alta que sólo se oía en el corazón:
Jardinero-Dios: ¿Quién me ayudará a reconstruir mi jardín?
¿quién quiere ser sal de esta tierra?
¿Quién quiere ser la luz del mundo?
Narrador: y de entre el pueblo surgió un hombre, Vicente de Paúl, un joven pobre y sencillo pero con grandes cualidades y un gran corazón… (sale San Vicente)
San Vicente: Yo lo haré, Señor, te ayudaré… trabajaré en tu jardín… estoy dispuesto a lo que haga falta. (san Vicente se pone el delantal y los guantes de jardinero…)
Narrador: y Vicente se puso manos a la obra…
San Vicente: Lo primero que este jardín necesita es un poquito color de esperanza, porque vaya sin esperanza no se puede emprender ninguna tarea, y menos la que este Dueño del jardín me ha pedido…
Vamos a ver si los de Infantil de 3 años, los más pequeños me ayudan, después de todo ellos son la esperanza y el futuro.
San Vicente: Bueno, el jardín ya empieza a tener otro color, todo se va renovando, pero la esperanza sola no sirve… (se mueve pensativo…) aquí hace falta algo más… (aparece un niño de la clase de 4 años)
Niño: ¿Qué te pasa?
Vicente: Pues no sé que he empezado a cuidar este jardín y me falta algún abono para darle un empujoncito.
Niño: Pues mira los niños de Infantil de 4 años traemos ALEGRÍA con esta canción de “Sembrao” ¿Te vale?
Vicente: ¡Claro! Sabía que me faltaba algo y era la alegría. Muchas gracias
Narrador: El Jardín ya empezaba a florecer, pero con el tiempo las necesidades del Jardín crecían, por todos sitios había hierbas que arrancar y más flores que plantar. San Vicente habló con el Dueño del Jardín.
San Vicente: Señor, mira cuanto trabajo tengo, las necesidades son muchas ¿no podrías enviarme un colaborador, alguien que comparta conmigo esta misión?
Narrador: Cerca de aquella parte del Jardín vivía una joven viuda que poseía un corazón sensible y bondadoso. Se llamaba Luisa de Marillac (sale al escenario). Era una mujer inteligente, muy bien preparada, con gran formación y enseguida se ofreció para ayudar en la labor.
Santa Luisa: Yo te echaré una mano. A ver… ¡Oh que hermoso jardín! Es una gran parcela… yo creo que hay que regarla con cariño y olvidarnos de ponerle algunas vitaminas…
Niño: (se dirige a Santa Luisa) Hola, los niños de 5 años te damos la Bienvenida a tu casa.
Santa Luisa: Muchas gracias me siento muy bien entre vosotros.
Niño: te traemos para el jardín las vitaminas de la ACOGIDA
San Vicente: Vamos a sembrar la acogida en el Jardín.
Santa Luisa: Sí vamos.
Santa Luisa: ¡Qué bonito está quedando el jardín!
San Vicente: Mire señorita Marillac, cuando uno siembra esperanza (Señala a las plantas), y alegría y acoge a todos surge un fruto que vale por todos: el AMOR.
Santa Luisa: Mire Señor Vicente, vamos a preguntar a estos niños de 1º (se acerca a ellos) ¿Cómo se tenemos el corazón cuando sembramos acogida, alegría y esperanza?
Niño: ¡Corazón contento!
Narrador: Según pasaban los años, surgieron otras muchas jardineras que ayudaron en la labor a San Luisa de Marillac. Manos sencillas y alegres a las que Luisa iban encomendando diversas funciones
Santa Luisa: tú iras al lado de los niños y los jóvenes (señalando a una hermanita),
Una Hermana: a mí me encanta ponerme al lado de del enfermo, en los hospitales todos me quieren porque les doy alivio con mi sonrisa.
Santa Luisa: tú que tienes un gran corazón y unas manos dulces, vete cuanto antes con ellos y que tus flores se pongan hermosas (las hermanitas se van)
(entran los de 2º de Primaria y se colocan, un niño le entrega a San Vicente la planta con la felicidad)
San Vicente: (entrando en el escenario y dirigiéndose a Santa Luisa) ¿dónde has estado Señorita? Cuéntame como te ha ido y si has conocido la felicidad (se van los dos juntos hablando con la planta hasta el jardín)
San Vicente: (a Santa Luisa) Esta parte del jardín está quedando preciosa. Yo creo que el Dueño estará muy contento. Ya hay conmigo otros sacerdotes que también quieren ayudar. Hemos hecho un grupo de jardineros fuertes y alegres, sin miedo al riesgo y los he llamado La Congregación de la Misión.
Santa Luisa: ¿Y que aportarán al gran Jardín?
Niño: (se acerca un niño de 3º) mirad, os traemos la flor del compartir,
Otro niño: todos juntos queremos ser AMIGOS DEL CORAZÓN.
Narrador: con el paso del tiempo esta gran familia de jardineros fue creciendo y en muchos lugares del gran jardín fueron sembrando y cuidando con mimo sus flores. No faltaron los problemas y las dificultades pero todas las superaron con amor.
San Vicente: Tenemos que cuidar con amor estas flores, algunas tienen espinas y quizá en algún momento nos pinchen, pero son bellas y olorosas…
Santa Luisa: mira, otras acaban de nacer, hay que acariciarlas despacio y ya verás como todo les irá bien.
San Vicente: necesitamos una flor que nos ayude ante las dificultades…
Niño: Hola San Vicente, hola, Santa Luisa, mirad los niños de 4º queremos traer esta bella flor, la flor de la constancia.
Otro niño: Todas estas flores tan hermosas sólo pueden crecer en… un rincón del corazón
San Vicente: ¡Ay, que contento estoy! Cuantas manos trabajando en el jardín… Esto sólo es posible si trabajamos todos juntos con los ojos puestos en el Dueño del Jardín…
Niño: Tienes razón Vicente, una obra tan hermosa sólo es posible con esta flor, mira lo que dice: soy creyente.
San Vicente: (a Santa Luisa) Mire Señorita, tienen razón estos niños de 5º 10 veces irá una Hermana a visitar a los pobres y 10 veces encontrará allí Dios.
Santa Luisa: tienes razón Vicente con la fe todo es posible.
NARRADOR: Y así, con mucha esperanza, con alegría y acogida… regado todo con mucho amor, que nos lleva a compartir y a ser felices, siendo constantes en el amor y con los ojos de creyentes puestos en Dios y en María… el gran jardín del mundo sería otra vez un Paraíso donde todos pueden vivir en paz…
Niño: Pero también los mayores queremos aportar algo al Jardín.
Otro: No os decimos adiós, sólo os decimos: Hasta la vista
Otro: y prometemos seguir siendo siempre AMIGOS entre nosotros
Otro: y sobre todo hacer crecer nuestra amistad con estos amigos tan especiales que hemos conocido en el colegio:
Otro: San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac.
Otro: Siempre os llevaremos en el corazón. Hasta la vista
 
















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