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25 de marzo, día de la Encarnación, renuevan
sus votos las Hijas de la Caridad, estas mujeres que han consagrado
su vida a Dios y por amor a Él al servicio de nuestras vidas
en lo que más queremos, nuestros hijos. Mujeres abnegadas
que dejaron sus familias y seres queridos para vivir el amor con
mayúsculas, entregando su vida a los demás.
Están al lado de los que sufren en hospitales, con los
más desfavorecidos en albergues, con los grandes olvidados
de la sociedad: los ancianos, con los más desamparados
y ayudándonos a formar los hombre y mujeres del mañana
en nuestro Colegio.
Nunca les agradeceremos bastante que no sólo enseñen
matemáticas y lenguaje a nuestros hijos, sino que les
transmitan esos valores que hoy tan poco cotizan en la sociedad,
esa forma de ir por la vida que queda m arcada en todas esas
personas que han pasado por sus manos, por todo esto y por tantas
cosas, muchas gracias y enhorabuena , porque han encontrado en
el servicio a los demás la mejor manera de seguir a Dios.
Que Él les dé fuerzas para continuar esta labor
tan ingrata y desagradecida, como es la formación de nuestros
hijos.
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