Describir lo vivido estos días es fácil
y difícil a la vez. Sencillez, acogida, escucha, encuentro,
celebrar, compartir... hacer de lo sencillo y cotidiano VIDA con
mayúsculas.
Nuestro paso por los diferentes pueblos y aldeas de las Tierras
Altas Sorianas ha sido enriquecedor en todos los sentidos.
Vivir la Pascua en Comunidad, Jóvenes, Hermanas y Sacerdotes, y poder
celebrarla con la gente sencilla que cada año nos espera y acoge es
sentir el paso del Señor, la fuerza del Espíritu.
Sabemos del "agradecimiento" de la gente por nuestra
presencia entre ellos, por celebrar y compartir la vida y la fe,
y así lo experimentamos, y lo sentimos como algo mutuo ya
que de nosotros también surgen sentimientos de gratitud por
todo lo compartido y recibido, que ha sido mucho. |
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