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Casa Provincial 28 de febrero de 2006
Buenas tardes
y bienvenidos todos a este sencillo acto con el que conmemoramos, ¡nada
más y nada menos!, “50 años formando Trabajadores
Sociales”.
Fue así,
con unos comienzos sencillos, como la Escuela
de Asistencia Social “San
Vicente de Paúl”, veía la luz en esta Casa
Provincial de las Hijas de la Caridad, de manos de sor Beatriz
Gil Lansaque y Sor Paz Cortés Cortés; dos Hijas de
la Caridad pioneras, a quienes la Compañía encomendó su
puesta en marcha.
El vestigio más
cercano a aquellos orígenes lo he encontrado en un acta
del Consejo Provincial, con fecha 19 de octubre de 1955:
“Se estudia un proyecto de Escuela para Asistentas Sociales,
que se establecerá en la Casa Central, con destino exclusivamente
a religiosas.
El Consejo aprueba dicho proyecto, así como los planes
de estudios, estableciéndose la posibilidad de empezar a
mediados de noviembre”.
Nacía,
así, la primera escuela de Trabajo Social de esta índole
en España, y la segunda en el mundo (Italia).
Sor Beatriz,
según sus propias palabras, “había ido a aprender,
durante un tiempo, a EE.UU”. Su relación con otros
lugares, dónde funcionaban escuelas de Trabajo Social: Chicago,
San Luís, Washington, New York, Canadá (Kebec, Montreal)… (1962)
le ayudarían a dar calidad a la formación de las
primeras Trabajadoras Sociales.
Según
aparece en el tríptico divulgativo de los comienzos:
- “es imprescindible estar al tanto de las técnicas
y métodos modernos porque nuestro amor al Señor debe
servirnos de acicate para perfeccionar los medios de servirle…”
- “Porque tenemos que seguir la tradición
de la caridad organizada y el profundo sentido social, que nos
legaron los Santos Fundadores…”.
- “Porque la Iglesia conoce esta necesidad y
apoya e impulsa todos los esfuerzos realizados en este sentido…”
- “Porque caridad es amor, y el amor es ingenioso
y eficiente; no se contenta con la limosna material, con el alivio
momentáneo, que no resuelve la situación, ni soluciona
el problema”.
- “Porque la complejidad de la vida impone la
necesidad de personas ‘técnicas de la Caridad’ (hoy
diríamos, expertas en Caridad)… Así entendidas
son las Asistentes Sociales”.
No existe acuerdo unánime en los nombres. Aparecerán:
Asistente/a Social, Trabajadores Sociales, Visitador Social.
El significado del nombre encierra gran belleza,
en profunda conexión
con su identidad.
Ad = cerca
Sistere= estar de pie, estar presente.
Y es que un profesión
tan humana necesita estar al lado de, cerca de, en sintonía con el hermano
que sufre, pero no de cualquier forma o con una falsa compasión, sino
con una presencia activa, llena de ternura y creatividad para ayudarle a ser
artífice de su propia promoción, desde un reconocimiento de su
dignidad. No en vano, “el amor es creativo hasta el infinito”,
en palabras de Vicente de Paúl, iniciador y organizador, junto con Santa
Luisa de Marillac de las Obras Sociales, en el Siglo XVII.
La Escuela “San
Vicente de Paúl”, que nace con las características
reseñadas, bien pronto haría uso de esta creatividad:
- En Noviembre de 1955, Monseñor Leopoldo Eijo
y Garay patriarca de las Indias y obispo de Madrid-Alcalá,
aprueba y bendice la Escuela y el plan de estudios.
- El 10 de Mayo de 1957 consigue la erección,
mediante un decreto firmado por el Cardenal Valeri, Prefecto de
la Sagrada Congregación de Religiosos.
- Durante este mismo año, la dirección
de la Escuela es invitada, por la subdirección de las
Naciones Unidas, a participar en un Seminario sobre Estudios
Sociales (“Relación
entre la investigación, la planificación o política
social y los Trabajadores Sociales”)
- Se celebró en
La Haya, del 27 de octubre al 2 de noviembre. Entre las 61 candidaturas
aceptadas por la ONU, como representantes españoles fueron
admitidos:
. Sor Beatriz Gil Lansaque, Directora de la
Escuela
. Sor Mª Asunción Pardines, Directora del Secretariado
de O. Sociales de las Hijas de la Caridad.
. Sr. Gómez de Arada, Jefe de la sección industrial
de la Delegación nacional de Sindicatos
. Sr. Nuñez Samper, Secretario de la Vice-Secretaría
de la Delegación Social.
- El 16 de abril de 1958 entrega los títulos
el Nuncio Apostólico, Mons Hildebrando Antoniutti.
- Es en este mismo año cuando a Sor Beatriz
se le pide ayudar a crear y formar parte del Comité Nacional
de Estudios para la coordinación de técnico de la
Asistencia Social de España (así se acordó llamar,
según consta en el acta del 19 de abril).
- Y, como según decíamos antes, el amor
es infinitamente creativo”, se comienza también en
1958 el “Servicio Social Hospitalario”. La división
del trabajo como exigencia de la especialización se ha ido
imponiendo. Las funciones asumidas por una misma persona se van
desglosando a medida que se multiplican sus actividades y que aumenta
el número de conocimientos precisos para desarrollar.
- En 1960 la prensa “Hoja del lunes” se
hace eco de la entrega de títulos a la primera promoción,
en nº de veintiocho, destacando en sus titulares: “Asistencia
social no es beneficencia, “Asistencia con método
científico”, “¿Qué hace la Asistenta
Social?”, “Se espera que en España, igual que
en otros países, el título sea reconocido por el
Estado”.
- Tres cursos después de sus comienzos, la escuela
abriría sus puertas también a seglares. El díptico
divulgativo en ese momento es altamente sugerente para la época:
- En primer plano una joven pensativa en medio de la naturaleza
cruzada por un cartel:
“En la encrucijada de la vida,
frente al porvenir.
Una nueva carrera
que puede interesarte”.
Dentro: explicación y plan de estudios
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- El 17 de marzo de 1964, el periódico “YA” acoge
nuevamente en sus páginas la imposición de insignias
y entrega de títulos, bajo el título:
“La Iglesia ha puesto siempre la ciencia al servicio del
hombre”
“El nuncio (Monseñor Riberi) hizo entrega de los títulos
en la escuela de Asistencia Social San Vicente de Paúl”.
Destacando en su artículo que presentar a dicha escuela “es
imposible porque está ya dispersa y es fecunda... Sólo
en siete años, nueve ex alumnas son directoras de otras
tantas Escuelas de Asistencia Social, ocho en España y una
en Ecuador. Otras ocho ex alumnas son profesoras y multiplican
así año tras año, la eficiencia de las enseñanzas
que recibieron… Las alumnas actuales son 102 religiosas
y 136 señoritas…”
El examen de grado, la ceremonia de la imposición de las
insignias (belleza y simbolismo de la misma), la lectura del compromiso,
la entrega del título… ¡Cuántos recuerdos
emotivos, bellos y llenos de contenido para algunas de las presentes!
- El reconocimiento oficial por parte del Estado llega el 4 de
mayo de 1965 (BOE 1 de junio). Sor Isabel Puyal, Visitadora Provincial
en aquella época, siguió muy de cerca y con mucho
interés toda la evolución.
- Es el 14 de Julio de 1982 cuando Sor Matilde Cacho, Visitadora
provincial de las Hijas de la Caridad y el Dr. Urbano Valero Agúnez,
Rector Magnífico de la Universidad Pontificia de Comillas,
de Madrid, firman un “CONVENIO DE
INTEGRACIÓN DE LA ESCUELA SUPERIOR DE ASISTENTES SOCIALES ‘S.
VICENTE DE PAÚL’ EN LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA, ‘COMILLAS’ PARA
SU CONSIGUIENTE TRASFOR-MACIÓN EN ESCUELA UNIVERSITARIA”,
según exigía el R. D. 1850/1981 de 20 de agosto.
Les he ofrecido este brevísimo
recorrido histórico con la profunda convicción que “el
pasado ilumina el presente y proyecta al futuro”.
Si Vicente
de Paúl fue declarado, por León XIII “Patrón
Universal de las obras caritativas” y Luisa
de Marillac, por Juan XXIII “Patrona de cuantos
se entregan a la acción social cristiana” ¿en
qué mejores manos podía ser integrada la Escuela
que en los hijos de Ignacio de Loyola,
a quien su secretario define como “Un contemplativo en
la acción?.
Sí, las Hijas de
la Caridad llamamos a las puertas de la Compañía
de Jesús, a través de Universidad Pontificia de Comillas.
Allí encontramos apertura, acogida, buen hacer, integración
plena y total de la Escuela.
Desde entonces hasta ahora
han sido 23 nuevas promociones las que han finalizado sus estudios
de Trabajo Social. Entre ellas se encuentran varias Hijas de la
Caridad, algunas aquí presentes.
Ahora, la Universidad Pontificia
de Comillas ha tenido la delicadeza de devolvernos la llamada,
invitándonos a participar en esta grata celebración
de “50 AÑOS FORMANDO TRABAJADORES
SOCIALES”.
De igual modo, ha encontrado
la Casa abierta. Nos sentimos felices de acoger, en la “primera
sede” este acto conmemorativo y de invitarles a un vino español
al final del mismo. Quienes deseen, además, podrán
subir a recordar sus pasillos, aulas (ocupadas hoy por aulas de
Bachillerato del Colegio), capilla… Están en su casa.
No quiero terminar sin agradecer la presencia y las
palabras de D. José Ramón Busto, Rector de la Universidad D.
Miguel Juárez, Decano y Ex Director de T.S. de Comillas; de D. Manuel
Gil, Jefe de Estudios; de Dña Antonia Freijanes, profesora de la Escuela
en ambas Sedes; de D. José Rolando y de todos cuantos a lo largo de
estos 50 años han trabajado en reconocer los signos por los que apuntaba
el Espíritu para seguir formando buenos Trabajadores Sociales, capaces
de comprometerse con la causa de los excluidos del sistema, cada vez más
numerosos.
Vicente de Paúl decía “Los
Pobres que se multiplican por todas partes, que no tienen que
hacer, ni saben donde ir, constituyen mi peso y mi dolor”.
La vocación de un
Trabajador Social tiene mucho que ver con estos sentimientos.
El futuro se abre ante nosotros
como oportunidad y nos invita a prepararlo viviendo con verdadera
pasión la transformación social del momento presente,
globalizando el amor, la solidaridad, la justicia, la paz.
Si los oprimidos de ayer
son los excluidos de hoy, entre ellos y a su servicio, estamos
llamados a ser testigos de la esperanza que llevamos dentro, respondiendo
con creatividad a las nuevas formas de deshumanización,
a las nuevas pobrezas, a las llamadas que nos hace el mundo de
los excluidos en los nuevos escenarios de nuestra sociedad, para
preparar un futuro mejor, más humano y, por tanto, más
acorde con el sueño de Dios para la humanidad.
En la entrega de títulos
de 1964, Monseñor Riberi se dirigía a las diplomadas
en estos términos:
“Las Asistentes Sociales devuelven luz y caridad al
mundo de hoy”.
Experimento que muchas veces
es así. Por eso hago mías unas palabras del Cardenal
Suenens, deseando se hagan realidad en cada uno de nosotros:
“La esperanza no es un sueño, pero hace que
los sueños sean realidad. Dichosos lo que están
listos para pagar el precio de que sus sueños lleguen
a ser realidad”
Muchas gracias a todos los
que han hecho posible esta celebración, a todos Vds. los
asistentes y muchas gracias por su atención. |
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