
Buenos días a todos: comunidad, directora, profesores, padres, alumnos.
Como todos los presentes sabéis, mi único mérito para realizar ésta despedida, es la de ser la madre con mas antigüedad dentro de éste grupo de homenajeados. Y como es tradición es a ésta madre a quién se la ofrece realizar el discurso de despedida.
Realmente me supuso un imprevisto susto y un pequeño desasosiego. Pues no siempre es fácil hablar públicamente. Ni tampoco poner palabras a sentimientos y recuerdos, durante tanto tiempo cariñosamente almacenados. Intentaré guardar por siempre todos éstos recuerdos en la memoria, refugio de la vida.
Hoy es un día importante para los que estamos aquí y por eso lo queremos celebrar. Queremos alegrarnos con vosotros y felicitaros. ¡Ya sois graduados en primaria! En lo que nos ha parecido un suspiro, han transcurrido nueve años. Con todas sus horas de clase, sus exámenes, sus recreos, sus alegrías… ¡Y sus penas! ¡Alegraos! Lo habéis conseguido. Es un logro importante. Estudiar no es fácil. Supone un acto de voluntad, de querer. Estudiar es una disciplina a la que nos sometemos persiguiendo un sueño. ¡Soñar! ¡Inventar! Descubrir que queréis hacer con vuestras vidas. Y poneos manos a la obra.
En estos tiempos en los que se habla tanto de derechos, quiero deciros que el derecho a la educación que disfrutáis, no siempre existió. Y que durante mucho tiempo fue un privilegio, que vosotros hoy podéis tener. Sed conscientes y valorarlo, aprovecharlo, sacarle partido. Y tomarlo como un préstamo generoso, que vosotros algún día tendréis que mejorar y pasar a la siguiente generación. Ahora debéis partir, siempre supimos que sería así. No significa el final, ni que nada acabe, sólo se transforma. No olvidéis de donde venís.
Un buen colegio, no es sólo aquel en el que se enseña bien. Sino aquel en el que se logra que los alumnos aprendan de manera efectiva y afectiva. Lo que se integra en la experiencia vital, se aprende para siempre, definitivamente. Eso es la que a vosotros se os tratado de ofrecer desde vuestro colegio y desde vuestras familias. Se os ha ofrecido enseñanza y educación, conocimientos y capacidades, para desenvolveros en la vida. Es un gran reto como educadores, para padres y profesores, poder contribuir al desarrollo en su totalidad de todos vosotros. Y además educar con AMOR. Eleonor Roosevelt decía: “Dar amor, constituyen en sí, dar educación”. El amor a los niños, el amor al conocimiento, el amor a la profesión……El amor es el motor que sirve de impulso. El amor lo mueve todo. El amor, maravillosa palabra y maravilloso sentimiento. Trabajado en una multitud de ocasiones a lo largo de esto nueve años en vuestro colegio.
Simón Bolívar decía: “el objeto más noble que puede ocupar al hombre es ilustrar a sus semejantes”. La Compañía de las Hijas de la Caridad se encarga de realizar ésta noble función en La Solana desde 1917. Son muchas las generaciones que han ido pasando por el colegio “San Luis Gonzaga”. Y desde hoy, vosotros pasaréis a formar parte de este nutrido grupo de alumnos. Y si es cierto, que los discípulos son la biografía del maestro. Imaginaos la responsabilidad que tenéis como alumnos y discípulos de éste Colegio. Por todo lo dicho, quiero manifestaros mi profundo respeto y agradecimiento a ésta congregación y a la Compañía de las Hijas de la Caridad, con la que yo también estudié. Pues el agradecimiento es la memoria del corazón.
“Educar no es sólo dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”. En ésta frase se dan pistas a los docentes de por donde debe ir la educación. El día de hoy debe ser también, un día de reconocimiento del trabajo realizado día a día por los profesores. Que con su esfuerzo, paciencia, constancia y profesionalidad han ido guiando a éstos alumnos. Intentando que adquieran los conocimientos, destrezas y capacidades que les serán muy útiles para la vida, como hombres y mujeres del futuro. Por todo ello muchas gracias al equipo de profesores que durante éstos nueve años se esforzaron por hacer bien su trabajo.
Buenos días a todos y muchas gracias.
Mª VICTORIA FERNÁNDEZ ROMÁN
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