CELEBRACIÓN DEL 350 ANIVERSARIO DE LOS FUNDADORES PROVINCIA DE SEVILLA
La convivencia del 350 aniversario de la muerte de san Vicente y santa Luisa fue muy importante para nosotros. Primero llegamos al autobús… allí empezamos a conocer gente hasta incluso de nuestro propio colegio con los que aún no habíamos hablado.
Cuando llegamos a la Casa Provincial nos impresionamos al ver la cantidad de alumnos y alumnas de todos los colegios de Hijas de la Caridad que habían venido de Huelva, Sevilla, Cádiz y de muchos de sus pueblos.
Tras una acogida alegre y festiva nos dio la bienvenida sor Pilar Rendón, Visitadora de las Hijas de la Caridad, la cual agradeció nuestra presencia y nos recordó que habíamos sido elegidos por nuestros Centros para participar en dicho encuentro. Seguidamente empezamos la oración en la que como gesto principal teníamos que pensar en qué huella, como vicencianos, queríamos dejar en la sociedad, entre otras se dijeron: la huella de la solidaridad, de la alegría, de la ayuda a los más necesitados, del compromiso…
Continuamos el trabajo con unas diapositivas acerca de la vida de san Vicente y santa Luisa, relacionándolas con el día a día nuestro. De ambos teníamos información pero pienso que a todos nos quedo más claro quiénes fueron y quiénes son hoy en día, ya que siguen muy presente entre nosotros. Se habló en ellas de su humanidad, de su humildad, de su necesidad de hacer las cosas en grupo, de su trabajo y constancia, de su firma de ser caritativa y dada a la oración. Todo esto, aunque nos parezca muy abstracto, debe estar presente también en nuestras vidas y como cristianos que somos debemos seguir sus pasos y dejarnos guiar por ellos.
Por eso fue por lo que, tras haber visto las diapositivas y tras disfrutar del desayuno en los jardines de la Casa Provincial, nos reunimos por grupo y fuimos poniendo en común lo que nos había parecido todo esto, reflejándolo en un mural que hacía las veces de un “vagón” en un tren que conducían santa Luisa y san Vicente, en esos vagones quedó constancia de las enseñanzas que nos llevábamos a casa y queríamos compartir con nuestros compañeros y amigos que no habían podido acudir al encuentro.
Después de esta puesta en común, en la que conocimos mejor a otros participantes de los demás colegios, almorzamos y tuvimos un tiempo de descanso.
A continuación y ya para finalizar celebramos la Eucaristía en la Capilla. Fue una auténtica fiesta multitudinaria y muy original. Un ejemplo de esto puede ser como mediante letras y números “350 años” bailaban en la procesión de entrada, cómo se representaba mediante velas y un globo la búsqueda de la paz en todo el mundo, o como con una danza de envío finalizaba la convivencia la misa y la convivencia en sí.
Nos llevamos de este encuentro no sólo la de cosas que hemos recordado de san Vicente y santa Luisa, sino también cómo tanta gente de lugares distintos nos hemos unidos para celebrar juntos que nos sentimos vicencianos, conocernos mejor y fomentar la fuerza de unión entre amigos y amigas que ya teníamos en nuestros respectivos colegios.
Salvador Chulián y María Mateos - 2º Bachillerato(Colegio San Vicente de Paúl-Cádiz)