Rosa María Romero Pérez.
Estudiante de Periodismo en Sevilla.
Pascua 2007: “Nadie tiene más amor”
La Línea de la Concepción (Cádiz), del 4 al 8 de abril.
La convivencia de la pasada Semana Santa ha sido para mí un acontecimiento inesperado que ha llenado de alegría y motivación mi vida por darme cuenta de que es cierto, “al ir se va llorando, llevando la semilla; mas al volver se viene cantando, trayendo las gavillas”. No puedo menos que agradecer una vez y otra más al de arriba haberme llevado de la mano sin darme cuenta, sin quererlo, y haber puesto a personas que se han volcado conmigo, que han sido verdaderos instrumentos que han ido encajando las piezas para que yo pudiera ir a esa convivencia, para que no le diera más largas, para pararme en medio de mi expedición a la deriva por la vida, zarandearme y decirme: ¿pero no te das cuenta de que te quiero a ti, que te estoy buscando para dar forma al caos que hay dentro de ti, que si consigues darte cuenta de cuánto te quiero, entenderás que la vida sólo tiene sentido dándola por los demás? Pero qué difícil es comprender que no se trata de sentirte útil, porque entonces cabría plantearse si lo que estamos llamados a hacer lo hacemos buscándonos a nosotros mismos, por sentirnos bien o sentirnos útiles o si lo hacemos porque queremos creer, y en ello está puesta nuestra voluntad y nuestra esperanza, que Jesús está en cada una de las personas que nos rodean.
El primer día de Pascua, el miércoles, fue el día de las presentaciones, de llegar y situarse e intentar romper el hielo propio de cualquier comienzo de relación. Yo cuando me presentan a tan gran cantidad de gente creo que mi subconsciente me dice: Rosa, ni intentes quedarte con tantos nombres y colocarles ya las caras porque bien sabes tú que es bastante improbable que te acuerdes de alguno más allá de los tres o cuatro primeros y alguien que te llame la atención así espontáneamente. Así que ni lo intento. Llegamos por la tarde y, tras situarnos en las habitaciones nos reunimos en el salón comedor para presentarnos entre nosotros y conocer el proyecto en el que las personas encargadas de la organización de la convivencia llevaban tantas semanas trabajando, pensando en los que acudirían a la convivencia. Y es que basta con tener ganas de dejarse sorprender, voluntad de escuchar o, simplemente, fijarte un poco en qué era lo que movía a las personas que estaban allí trabajando para crear en nosotros esas ideas y esos sentimientos, para ya caer en la cuenta de que ¡no puede ser una coincidencia!. Porque a poco que confías, que dejas de tener miedo y abandonas el mando del carro de tu vida que crees poder controlar, en cuanto te dejas llevar un poco por aquello que inconscientemente o, muy conscientemente tal vez, sabes que es lo único que llena de luz tu vida, entonces empiezas a vislumbrar que tal vez no se trate de encontrarle el por qué ... |