IV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009)
Imágenes del IV Encuentro
IV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009)
IV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009)

IV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009)             El 3 de octubre de 2009, con estas palabras entonadas por “Brotes de Olivo” a coro con casi  dos mil miembros de la Familia Vicenciana reunidos, un año más, en “el Circo del Cóndor”, en la Isla Mágica, comenzaba la Eucaristía, presidida por el Sr. Cardenal Don Carlos Amigo Vallejo y concelebrada por siete sacerdotes.

            Este año, tenemos la dicha de celebrar la fiesta de San Vicente de Paúl y la apertura del año Jubilar con motivo del 350 aniversario de la muerte de San Vicente y Santa Luisa. IV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009)

            En un lateral del escenario, transformado en digno altar, encontramos un árbol representativo de la Familia Vicenciana, en el que sobresalían los rostros de San Vicente y Santa Luisa. Un representante de cada grupo de la Familia, en la procesión de entrada, colocó su logotipo: la Asociación Internacional de la Caridad, los Padres Paúles, las Hijas de la Caridad, la Sociedad de San Vicente de Paúl, JMV, la Asociación de la Medalla Milagrosa, los Misioneros Seglares Vicencianos. Todos unidos por un mismo tronco, símbolo del carisma que nos une y que nos nutre de las raíces del Evangelio al estilo de nuestros Fundadores.

IV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009)             Así, tras la buena labor de los voluntarios y hermanas responsables del orden, y una vez terminados el canto y la procesión de entrada, Sor Mª Pilar Rendón hizo la monición de inicio y acogida, resaltando de modo especial el gozo profundo que nos da la experiencia de sentir gratitud por el pasado, compromiso en el presente y esperanza en el futuro. Y la responsabilidad que tenemos todos los miembros de la Familia Vicenciana de mantener viva y radiante la llama del carisma, que nos lleva a irradiar la caridad, en un mundo sin fronteras.

            Enlazando con el mensaje de las lecturas y del Evangelio y, teniendo en cuenta el aniversario de la muerte de San Vicente y Santa Luisa, en la homilía, el Sr. Cardenal comenzó diciendo que se resistía a decir que hace 350 años murieron, porque el amor no muere. El amor supera el tiempo, el espacio, las circunstancias… hablar de San Vicente y Santa Luisa –dijo – es hablar de tantas personas que siguen dando su vida para que los Pobres y desvalidos descubran el rostro y la Bondad de Dios. Hablar de San Vicente y Santa Luisa es hablar deIV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009) la Familia Vicenciana. El secreto de este carisma está en unas palabras de San Vicente a Santa Luisa: “Usted fíese de Dios”. Habló también de la necesidad de mantenernos alegres por la esperanza, siempre y en todo momento, porque la razón de nuestra alegría no es que las cosas nos vayan bien o mal, sino que el Señor es Bueno y nos quiere. María se fio. Contemplemos el momento de la Anunciación. -¡Alégrate María! – dijo el ángel a María, y María se fio y se alegró en el Señor hasta el punto de proclamar su grandeza…  ¡Alegres y firmes en la tribulación! Cuando se nos cierran las puertas como a Jesús en Belén se abre de parte de Dios algo más: el corazón… Confiemos en María que, como en las Bodas de Caná -“no tienen vino”-, cuida para que no falte la alegría a sus hijos... San Pablo nos exhorta a permanecer “ardientes en la caridad” y vemos a miles de Hijas de la Caridad repartidas por todo el mundo, haciendo esto realidad. ¡Mantengamos viva la llama del Amor! Y sintamos siempre la necesidad de vivir la Eucaristía que es el pan de los pobres, de aquellos que tienen siempre las manos y los ojos abiertos, esperando la Misericordia de Dios. En este contexto, por obra y gracia del Espíritu Santo, las Hijas de la Caridad renuevan sus compromisos el día en que María se fía de Dios: día de la Encarnación. Y al terminar la homilía recordó las palabras que dijo el Señor a Job, cuando le recordó que su vida había sido espléndida pero insignificante en relación a lo que Él le iba a bendecir en el futuro.

IV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009)             En el ofertorio, cada Comunidad llevó algo significativo como símbolo de la labor que realiza a favor de los más desfavorecidos.

            En el momento de la paz, se nos invitó a guardar un minuto de silencio por los que carecen de ella, por los que viven en lugares donde la guerra y la violencia hacen estragos. Tras este instante de silencio que impresionaba por la gran cantidad de personas allí reunidas, se nos animó a dar un aplauso por todos aquellos que trabajan por la paz y aportan su granito de arena para construir un mundo mejor.

            Tras la Comunión, el Sr. Cardenal nos dio la bendición y marchó, dejándonos con los sacerdotes concelebrantes e invitándonos a proseguir. Él debía presidir la Eucaristía, en otra numerosa concentración.

            Un grupo de ocho niños representaron el modo de acercarnos a nuestros hermanos los Pobres a través de la escenificación del canto “No te pude ver” de Brotes de Olivo. La letra del canto y los gestos de los niños nos invitaban a meditar cómo en el encuentro de cada miembro de la Familia Vicenciana con el hermano pobre y desamparado, alejado y marginado se produce el acercamiento, la acogida y la integración social. Uno de los niños representaba a un pobre y los siete restantes  a cada una de las ramas de la Familia Vicenciana.

En la acción de gracias, otro canto de Brotes de Olivo (Hoy, Señor, te daré las gracias por mi vivir…)IV ENCUENTRO FAMILIA VICENCIANA (Octubre 2009) nos llevo a unir nuestras voces para agradecer al Señor tantos dones cómo recibimos a lo largo de nuestra vida.

            Para concluir nuestra celebración, de nuevo el equipo de voluntarios y hermanas responsables del orden intervinieron ayudando a despejar el lugar. Mientras salíamos de las gradas, cantamos “el Himno a San Vicente”.

            Concluida la celebración de la Eucaristía –momento central de nuestra vida y de nuestro encuentro como Familia Vicenciana en Isla Mágica –, nos quedaba el gozo de lo vivido y celebrado, un gozo que nos lleva a agradecer al Señor los dones que nos concede y nos estimula a vivir según lo experimentado.

            Y, tras la Eucaristía, se nos ofrecían numerosas posibilidades (agradables paseos, divertidas atracciones, grandes espectáculos musicales, sorprendentes audiovisuales, etc…) para pasar un grato día. El buen tiempo nos acompañó durante toda la jornada. Y, ya caída la tarde, el espectáculo multimedia del Lago nos presentó las aventuras del Profesor Laguna y su ayudante Gaspar, con nuevos e increíbles efectos especiales, sonido, luz y pirotecnia sobre gigantes pantallas de agua.

            Todo contribuyó para terminar con un sólido sentimiento de gratitud hacia Dios y hacia las hermanas y colaboradores responsables de la organización.

            ¡Que a lo largo del año jubilar, que acabamos de iniciar, con motivo del 350 aniversario de la muerte de San Vicente y de Santa Luisa acojamos, en nuestras vidas, como miembros de la Familia Vicenciana, la gracia de revitalizar la llama del carisma!

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