La tarde del 13 de Marzo, Sevilla nos ogía cálida y cariñosamente y nos abría las puertas de su Casa Provincial de par en par. Allí nos reunimos una Postulante, Hermanas jóvenes sin votos y Consejeras de Formación de: Canarias, Sevilla y Granada, para pasar un fin de semana de retiro y convivencia, preparatorio para celebrar la festividad de San José.
La Tarde del viernes estuvimos paseando por la preciosa y monumental capital de Andalucía, vimos la Giralda, la Maestranza de Sevilla, los patios antiguos, el parque de María Luisa, la Plaza de España, la Torre del Oro… las Hermanas de Sevilla nos llevaron por las calles más antiguas y significativas. Mientras paseábamos compartíamos nuestro día a día en el servicio y en la Comunidad… A las ocho celebramos la Eucaristía con motivo de la fiesta de Santa Luisa uniéndonos a toda la Familia Vicenciana concentrada esa tarde en la Parroquia de los Padre Paúles situada en la barrio de Triana. Esa noche camino de la Casa Provincial pudimos disfrutar de la vista nocturna de los monumentos más emblemáticos de la capital y así comprobar que Sevilla tiene algo especial…
El 14 por la mañana nos dio la bienvenida Sor Mª Carmen Polo, ella fue la ponente del retiro de San José y la que preparó muy detallada y profundamente la liturgia de ese día.
El tema del Retiro no podía ser otro que el del seguimiento de Cristo en nuestro fundador San Vicente de Paúl. Nos llevamos una sorpresa, pues pensábamos que de San Vicente ya sabíamos mucho… y no es así. Mi primer impacto fue en la oración de la mañana cuando orábamos con un texto: “Cambió casi la faz de la Iglesia”, en el que se exponía cómo estando San Vicente en el lecho de muerte, los que estaban a su alrededor, se maravillaban de su esfuerzo y humildad ante tantas gracias hecha por Dios en él.
Sor Mª Carmen nos expuso el paralelismo entre la vida de Jesucristo y de San Vicente, cómo ambos siguieron el camino del Reino porque en ellos habitaba Dios y era el que le concedía su gracia y su misericordia. Vivían, respiraban y veían a través de Dios. Y como cada una de nosotras estamos llamadas a ser: toda de Dios, don total y entrega amorosa a su Ser. Esto nos lleva a un seguimiento de Cristo radical y profundo, reconociendo sus frutos desde: la unidad interior, la fecundidad y la alegría. Partiendo de que si logramos Cristificarnos, si logramos verdaderamente configurarnos con Cristo seremos fecundas Hijas de la Caridad.
San Vicente nos descubre distintos rostros de Cristo desde una búsqueda apasionada de la Voluntad de Dios y con la confianza puesta totalmente en Él. Nos presentó distintos momento de su vida que marcaron su camino hacia Dios, en la búsqueda de la coherencia a pesar de las críticas, en la humillación ante la acusación injusta del robo... Y todo esto haciendo el paralelismo con nuestra vida personal.
Para mí fue una experiencia nueva que me ha ayudado en esta etapa de formación en la que me encuentro ya que me ha refrescado mucho la memoria y el corazón, para que no se me olvide de “quien me he fiado” y a quién sigo, pues “aunque camine por cañadas oscuras nada temo, porque sé que Tú vas conmigo, tu vara y tu callado me infunden aliento”...
Pudimos reflexionar y recrearnos con la ayuda del “pequeño Berçeau” que hay en el jardín de la Casa Provincial en los tiempos de reflexión personal; parecía que todo estaba escogido a conciencia: lugar, tema, ponente…
En el tiempo de puesta en común pudimos compartir nuestras vivencias y lo reflexionado del día: dudas, esperanzas, deseos que expresan por donde nos gustaría seguir caminando.
El Retiro terminó con la celebración de la Eucaristía.
También se hizo presente Sor Mª Pilar Rendón, Visitadora de la Provincia de Sevilla, para darnos su cariñoso y cordial saludo, animándonos así a seguir con fuerza nuestro camino de Hijas de la Caridad.
No faltaron los obsequios, detalles prácticos para la vida diaria y un bonito libro para “refuerzo” del espíritu. Y después de un día tan intenso nos invitaron al Teatro que hacían los alumnos del colegio, para ver: “Anillos para una dama” y “Sangre gorda”, lloramos y también reímos… tuvimos tanta suerte como si fuéramos buenas.
El domingo día 15 nos levantamos un poco más temprano para pasar un buen día de convivencia en Aracena (Huelva), es un pueblecito turístico y muy llamativo por su belleza natural: cuevas, paisajes, vista… pudimos disfrutar, como si de un viaje al centro de la tierra se tratara, de la visita guiada a la “Gruta de las Maravillas”, son unas cuevas subterráneas que se han abierto paso en la montaña por las corrientes de agua que han ido erosionando las piedras, formando así la caverna, lagos y por la filtración del agua se han ido formando estalactitas y estalagmitas. Nos quedamos sorprendidas ante tanta belleza, viendo una vez más que la belleza está en “el interior” y dando gracias a Dios por su creación.
Después fuimos a comer cerca de las ruinas del Castillo y de la Iglesia que está en el mismo lugar y en cuyo interior estaba la patrona: la Virgen de los Dolores. Disfrutamos de un paseo por el centro de la ciudad y seguidamente nos volvimos a Sevilla en donde nos esperaba de nuevo el autobús de vuelta a casa.
Fue un fin de semana muy intenso en el que pudimos compartir en un ambiente muy distendido y de confianza, reflexionar en un clima de recogimiento y silencio y en el que, en todo momento predomino la cercanía, el respeto, la unión y el cariño.
Solo nos queda decir “gracias Señor por todo el bien que me has hecho”, por todo lo bueno que hemos podido compartir en su presencia y estoy segura que nos impulsa a trabajar y a profundizar con más ganas en nuestro Ser de Siervas. Gracias también a cada una de las Hermanas que aportó su granito de arena para ayudarnos a vivir estos días el encuentro con Dios y con nosotras mismas. Pero sobre todo, gracias a la Provincia de Sevilla por abrirnos sus puertas y acogernos con tanta cordialidad que nos hemos sentido realmente en casa.
Sor Alicia Jiménez |