Pronto saldríamos un grupo de Hermanas a la
Misión. La Provincia me llevó a Ksar el Kebir, misión
del agrado de Dios. ¿Qué fácil era descubrir
a Cristo en esos rostros, en tanto sufrimiento y miseria y en tanta
riqueza y bondad. La Comunidad fue en ese período apoyo fundamental
y confrontación con lo que debía ser una Hija de la
Caridad. Experimenté el sufrimiento de los Pobres, pero no
podía ofrecerles gran cosa por falta de preparación.
Pedí destino para formarme mejor. La Provincia me envió
al Hogar Gerasa, verdadero hogar, donde los enfermos encuentran
la acogida y el cariño que tanto han echado en falta. Sentirse
queridos es muy importante por la pronta recuperación que
aquí experimentan con los cuidados y atención sanitaria
convenientes.
Pocos años llevo en la Misión de servicio y amor a
los Pobres, pero experimento la llamada y el deseo de ser fiel a
esta llamada. Se me concedió la emisión de los primeros
Votos un día tan señalado para las Hijas de la Caridad,
el 29 de Noviembre, en el que hace 370 años se instituyó
la Compañía para el Servicio de los Pobres y enfermos.
Las Hermanas de mi Comunidad de Gerasa, enfermos,
trabajadores, equipo médico y tantas personas que colaboraron
en la preparación de este día tienen mi gratitud y
cariño.
Doy gracias a Dios también a todos los que
me acompañaron en este día físicamente y mediante
la oración. Ellos han sido testigos de mi proceso y deseo
de fidelidad.
El Señor ha permitido proclamar mis Votos
ante tan privilegiada Asamblea, los Enfermos mas Pobres pudieron
acompañarme. Ante ellos y ante Dios hice ofrenda de mi libertad
para amar sin medida a todo hombre.
Doy infinitas gracias a Dios por permitir que mi
familia estuviera presente. Sé que mi padre vivió
con especial emoción la celebración y canto con él
y todos los que me acompañaron. ¡Que detalle, Señor
has tenido conmigo!.
29 de Noviembre 2003