 
Encuentro de Hermanas Sirvientes Granada, Islas Canarias y Sevilla
Los días 1, 2 y 3 de Abril, las Hermanas Sirvientes de las tres provincias: Granada, Islas Canarias y Sevilla, nos hemos reunido en Sevilla.
Sor Mª del Pilar, Visitadora de la Provincia de Sevilla, nos dio la ¡Bienvenida! con unas palabras de fraternidad y acogida animándonos a vivir estas jornadas enmarcadas en el último tramo del recorrido cuaresmal, ya cercano a la Pascua, la octava de la Renovación y estrenando la primavera, es decir, con los árboles en flor, naranjos con el aroma de azahar, contemplando en los rosales los primeros capullos. Todo ello embellece y perfuma el ambiente. Ambiente que hemos podido captar en el rostro de cada una de las Hermanas. El Tema que se iba a tratar merecía la pena:
“TUS PALABRAS, MI DELICIA”.
A cargo del P. Fidel Aizpurúa, Capuchino. Al presentarlo Sor Mª Pilar nos puso de relieve su especialidad en Sagrada Escritura pero que él conecta e ilumina con temas profundamente sociales, lo cual pone de manifiesto su gran sensibilidad hacia las pobrezas ¡gran regalo para nosotras vicencianas!. En cada una de nosotras se avivaron nuestras expectativas y grandes deseos de llenarse de la PALABRA que iba a ser contemplada y profundizada.
Se nos proporcionaba un “lugar tranquilo” en un entorno que favorecía dicho encuentro. El ponente, paso a paso, nos va introduciendo, hasta despertar en nosotros el apetito por devorar esa “delicia” que debe ser para cada una, la Palabra. Nos recordó, el compromiso de nuestro “enrizamiento en Jesucristo” uno de los temas centrales de nuestra Asamblea y de donde procede uno de los objetivos del Proyecto Provincial.
Sin un conocimiento de la persona de Jesús difícilmente lo podemos hacer visible con nuestro estilo de vida y de compromiso hecho servicio. No se ama lo que no se conoce y el conocimiento, sin lugar a dudas te lleva al compromiso.
“Es imposible conocerte y no amarte,
Es imposible, amarte y no seguirte”
Muchas veces nos interrogamos: no es fácil hablar de Dios en una cultura y ambiente secular. No tenía que ser así. Hablamos con frecuencia de aquello con lo que nos encontramos a diario, del servicio, los Pobres, niños y de nuestras Hermanas.
El Padre Fidel nos decía que debemos “masticar la Palabra”. La Palabra debe “dinamizar nuestra vida comunitaria”, y darla a conocer a los otros, es una tarea propia de la Hija de la Caridad. “Hablar a Dios de los Pobres y a los Pobres de Dios”, <nos dice San Vicente >. En todo momento nos estuvo insistiendo en que una de las actitudes necesarias es el entusiasmo. Es fácil caer en el desánimo y el cansancio, pero precisamente La Palabra ha de llevarnos a evitarlo y liberarnos de esa situación.
Nos impulsaba a una formación bíblica permanente. Nuestra Asamblea General nos lo marcó como una de las llamadas, entre otras cosas para hacer de ella una liturgia y celebraciones más dinámicas y vivas.
La lectura en común, no rutinaria, sabiendo qué leemos y llevarnos a una lectura comprensiva, que nos provoque e ilusione, haciendo de ella nuestro alimento.
Partía el ponente de tomar conciencia de la necesidad de conocer la Biblia y nos recomendaba:
- Leer un Evangelio seguido comentándolo
- Leer y saborear los salmos
- Estudiar un Profeta u otro de los libros sagrados
- Algunas de las cartas apostólicas.
- La Lectio divina
Todo ello preparado con mucho entusiasmo y cariño, haciendo que cada una de nosotras nos sintamos copartícipes e integrantes del mismo.
Es cierto que conocemos (al menos así creemos) los textos evangélicos, pero un estudio profundo, no ya del mensaje sino de un esquema más sistemático, no todas lo dominamos.
Tanto en los Documentos del Concilio Vaticano II como en Vita Consecrata, se nos insta una y otra vez al estudio y profundización de la Palabra de Dios. Cree que la escritura es “la primera fuente de la espiritualidad cristiana” y por ello de la vida consagrada. Hecha según las circunstancias y posibilidades de la vida de la Comunidad.
Cristo es el Centro de nuestra vida, para ello, descubrirle, sí, en la realidad de los Pobres, sin olvidar que lo que da fundamento a toda vida es Él y su mensaje. “sin Mí no podéis hacer nada”. No podemos dar lo que no tenemos.
El mensaje de Jesús tiene que ser para cada una de nosotras algo maravilloso. Dejar atrás los complejos y los miedos, los años y los achaques, cierto que tenemos años, con ellos tenemos que caminar, cada una según sus posibilidades, sin cerrarnos a lo bello de cada día, con entusiasmo. Vivimos en medio de un mundo sin esperanza, demos razón de nuestra fe tratando de dar “vida a los años”.
Nos recordaba, “responder generosamente y con audacia, aunque sea con intervenciones obligadamente exiguas, a las nuevas pobrezas, sobre todo en los lugares más abandonados”. “Esto no será posible si la confianza no esta realmente activada. Por eso más allá de una simple virtud, la confianza es un requisito imprescindible para la profecía y, desde ahí, para la razón y sentido de una vida consagrada realmente viva, no plegada al capricho del sistema”.
Aterrizando en nuestra “SER” de Hija de la Caridad, no podemos dejar a un lado nuestra espiritualidad, que lejos de seguir ajenas a los pasos dados anteriormente, nos los confirma.
Nuestras Constituciones en el nº. 8 a nos dicen: “La Regla de las Hijas de la Caridad es Cristo, al que se proponen seguir….Adorador del Padre, Servidor de los designios de Amor, Evangelizador de los Pobres.
La C. 19 b “En torno a la Eucaristía …” y la C. 19c ”la alabanza de Dios, la escucha de su Palabra, la súplica, no actúan sólo en su nombre propio, sino que son portadoras de los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de toda la humanidad. Se ofrecen a sí mismas con el Señor Jesús en el memorial de su Pascua.
Después de unos talleres en los que se sacaron algunas conclusiones prácticas para profundizar en nuestras Comunidades, tuvimos una experiencia de Lectio Divina que resultó sencilla y profunda con la intervención ágil de muchas Hermanas.
He intentado compartir con vosotras algo de lo allí vivido. Cada una de las que hemos participado lo hemos podido captar desde una visión distinta, pero todas, no lo dudo, desde nuestro “Ser y Carisma” de Hijas de la Caridad.
Al finalizar el encuentro nos quedamos las de la Provincia de Sevilla para recibir algunas Informaciones puntuales de Sor Mª Pilar, Sor Mª del Carmen Polo y Sor Antonia Huelva, algo que valoramos en línea de corresponsabilidad y nos ayuda a sentirnos más vivamente Provincia y Compañía.
En un ambiente distendido y alegre, acogedor y sencillo, hemos compartido, lo mejor de nosotras mismas. ¡¡GRACIAS A TODAS POR VUESTRA CERCANIA Y ACOGIDA!!.

Sor Isabel Rodríguez |