
Las Hermanas Sirvientes de las provincias de Canarias, Granada y Sevilla fuimos convocadas en la Casa Provincial de la Provincia de Sevilla, los días 31 de octubre y 1 de noviembre de 2010; nos recibieron las Visitadoras y Padres Directores de las respectivas provincias. Os podéis imaginar la calurosa acogida que se nos dispenso a todas, las presentaciones, los encuentros y reencuentros que allí vivimos en los primeros momentos, saludos, presentaciones, en fin todas nos sentíamos en casa y en familia.
Pronto nos dimos cuenta de que el calendario de trabajo-reflexión-comunicación; era apretado, profundo y los temas muy interesante y sobre todo actuales:
- Dejémonos transformar por el Espíritu
- La revitalización del carisma y el servicio de la Hna. Sirviente
- La Hna. Sirviente al servicio de la comunión
El ponente, experto en estos temas y profundo conocedor del Carisma Vicenciano, nuestro querido Padre Corpus que, desde su vivencia personal, su conocimiento y habilidad, nos fue desentrañando cada uno de los temas, con la maestría que le caracteriza.
La Liturgia prepara especialmente para la ocasión, vivida con profundidad y solemnidad, nos ayudó muchísimo a situarnos en un clima distendido, sereno y al mismo tiempo provocador, se trata, no lo olvidemos de, "dejarnos transformar por el espíritu".
La primera sesión de trabajo, presidida por Sor Nieves López, Sor Mª Luisa Serrano y Sor Pilar Rendón, Visitadoras respectivamente de las provincias de Canarias, Granada y Sevilla, consistió en el desarrollo, yo diría exhaustivo, del proceso ya emprendido y que todas conocemos como "impulso carismático, nueva organización".
- Se hizo alusión al tema interprovincial trabajado en las Asambleas domésticas y provinciales: "Actuar juntas, construyendo la comunión en un mundo sin fronteras"
- Nos recordaron ese encuentro en el cual, las Visitadoras de España junto con la Consejera General (febrero 2007) acuerdan iniciar un camino de reflexión: "Pensamos y proyectamos juntas". Es a partir de aquí cuando se avanza con más solidez.
- Nos recuerdan como en noviembre de 2008 – En la reunión de Visitadoras – proponen, el nombramiento de la comisión interprovincial de revitalización y reorganización de las Provincias de las Hijas de la Caridad en España "Grupo Santa Catalina" y la comunicación de esta decisión y sus componentes a todas las Comunidades de España.
- Y así llegamos hasta nuestros días, donde ya hablamos con propiedad y decimos, las provincias del sur durante 2010 -2011 compartiremos:
- Objetivos comunes de la programación
- Encuentros de Hermanas Sirvientes
- Jornadas Vicencianas
- Los temas para los retiros de adviento y encarnación
- Los temas de ejercicios espirituales
- Los encuentros que ya se venían realizando por campos de servicio
De esta forma nos fuimos acercando al recuerdo de la última encuesta y de sus resultados; para finalizar informando de la más que posible creación de una Fundación, que no siendo ninguna panacea, nos ayudará a consolidar en el tiempo algunas obras vicencianas con bastante calado en la actualidad, como por ejemplo, algunos colegios de titularidad propia, que progresivamente se irían incorporando a dicha Fundación.
Se abrió un rico y fructuoso debate, en el que las hermanas fuimos preguntando algunos detalles, dudas o aclaraciones que fueron resueltas indistintamente por las Visitadoras allí presentes.
Y de esta forma llegamos a la segunda parte de la tarde, después de un más que merecido descanso.
Seguidamente, el Padre Corpus nos fue centrando en materia, desarrollando su primer tema:
"DEJEMOSNOS TRANSFORMAR POR EL ESPÍRITU".
En 1660 San Vicente y Santa Luisa llegaron a la plenitud de la vida, ya que la muerte pone de manifiesto lo que uno ES. Recordándonos que al tomar la antorcha de la fidelidad, nos hacemos verdaderamente "responsables de una herencia" y que esa herencia pasa hoy por un compromiso de revitalización, ya que esa herencia debe seguir dando frutos, participando del carisma que nos legaron nuestro Fundadores. Pero entendiendo el carisma como una realidad viva que debemos actualizar y recrear continuamente, con una actitud de gratitud, ya que el Carisma es un regalo del Espíritu.
Insistentemente se nos invitó a vivir de manera renovada nuestro enraizamiento de Jesucristo, "manantial y modelo de toda caridad". Así como a impulsar el "vivir juntas en una gran unión" a fin de que nuestras comunidades sean profecía de amor y esperanza para los hombres y mujeres de hoy. Para ello debemos mirar el mundo y los acontecimientos con la mirada de Dios, descubrir lo que Dios quiere de nosotras aquí y ahora.
Por activa y por pasiva se empeño nuestro querido Padre Corpus en demostrarnos que "mantener viva la llama del carisma" no es posible desde actitudes de resignación o de supervivencia. Indicándonos que la llama se mantiene viva desde la profecía de la Buena Nueva:
- Siendo testigos de una vida plena y vibrante
- Desde la espiritualidad del empequeñecimiento
- Como buenas samaritanas
- Haciendo presente el amor de Cristo Encarnado
- Con la mirada fija en el rostro del Señor
- Caminando con esperanza
No es revitalización excluir lo existente; empezar de nuevo; despreciar lo originario. Por el contrario revitalización hace referencia a una nueva vida, un fuego nuevo, nuevo ardor, desde los valores vicencianos más identitarios; para ello vuelta a las fuentes originales, a los manantiales auténticos, conjugando la atención a las nuevas realidades.
Concluyendo en que para que la revitalización sea posible:
- Debemos cuidar la calidad de la vida interior
- Conocer el carisma fundacional
- Favorecer la autenticidad existencial
- Mantener una fidelidad dinámica
- En actitud de disponibilidad
- Con una vigilancia activa
- Corresponsabilidad en el discernimiento y en la misión
- Disfrutar de una gozosa unidad de vida.
Recordándonos en todo momento de que, de lo que se trata es de, "Dejarnos transformar por el Espíritu". 
Durante el día tuvimos tiempo para el desarrollo de las conferencias por parte del Padre Corpus, para la reflexión personal, el trabajo de grupo, así como las celebraciones litúrgicas que como dije anteriormente fueron todas muy ricas.
Durante el segundo día el Padre Corpus nos introdujo de lleno en los temas, que debía desarrollar, temas que tocaban de lleno al servicio de la Hermana Sirviente el primero desde la responsabilidad de revitalizar el carisma, y el segundo la Hermana Sirviente al servicio de la comunión.
Como podrán apreciar dos temas de hondo calado, que fue desarrollando con sencillez, hondura y autoridad.
LA REVITALIZACION DEL CARISMA Y EL SERVICIO DE LA HERMANA SIRVIENTE.
Revitalizar el carisma fundacional significa estar a la escucha del Espíritu y atenta a los signos de los tiempos. Significa situarnos en una perspectiva profética, para que el Señor participe en nuestra revitalización.
Para revitalizar el carisma, debemos dejarnos transformar por Espíritu, dejarnos transformar personal y comunitariamente por EL. La comunidad debe vivir al aire del Espíritu, estar al servicio de este dinamismo de revitalización. Para ello:
- Intensifiquemos la calidad de nuestros intercambios comunitarios, en un clima de escucha mutua y de diálogo.
- Revisemos nuestros proyectos comunitarios para incluir en ellos: medios de acción y de presencia profética que debamos priorizar en el servicio de los pobres. Opciones concretas para vivir un estilo de vida sencillo y una mayor proximidad con los pobres. Acciones coherentes para la protección de los recursos de la tierra y la defensa del medio ambiente.
- Revitalicemos, a todos los niveles la participación y la corresponsabilidad que favorecen una actitud permanente de discernimiento, con miras a la toma de decisiones.
De suerte que el discernimiento comunitario debería llegar a ser una actitud permanente en nuestras comunidades, atentas al Espíritu, conocimiento de las necesidades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y responder en consecuencia, desde nuestro carisma identitario.
Se nos insistió en que debíamos promover la manifestación y la escucha del Espíritu en la Comunidad. Creer que el Espíritu está presente y actúa en la Comunidad. Dejar espacio a la expresión, promover el intercambio. La función primera de la Hermana Sirviente es promover que toda la comunidad viva en la dinámica de escucha y discernimiento del Espíritu.
La Comunidad es un grupo de hermanas reunidas por el Señor que se esfuerzan por vivir el Espíritu del Señor, actualizándolo hoy. La Comunidad por lo tanto es ante todo una iniciativa de Dios para hacerlo presente en este mundo. En este sentido cada miembro de la comunidad debe expresar los dones que el Señor le ha regalado, aportando esos dones para el crecimiento común. Se trata de situarnos no a nivel de funcionamiento sino a nivel de fidelidad al Señor que nos convoca y nos envía.
Se trata de situarnos desde la perspectiva de vivir la frescura de la fidelidad al Espíritu. Vivir para lo que hemos dicho que queremos vivir; tomarnos esto en serio, ante las realidades que nos toca vivir, ya que nuestro tiempo es el tiempo de la oportunidad de Dios.
La revitalización del carisma es una llamada del Espíritu. Cuando las Comunidades quieren vivir la actualización del carisma necesitan estructuras nuevas "odres nuevos". Se necesita verdadero empeño para ser fieles, pero de manera renovada, con estructuras nuevas. Tenemos que ser fieles a nuestro Carisma, con estructuras nuevas: discernimiento, participación y corresponsabilidad.
La Hermana Sirviente tiene una gran responsabilidad en esta estructura nueva, donde lo fundamental es la participación y subsidiariedad en calve de fidelidad al Espíritu y al Carisma de los Fundadores.
Como elemento nuclear, la obediente autoridad de la Hermana Sirviente. Ya que la Hermana Sirviente está llamada a obedecer situándose en un tercer plano:
- En un primer plano la obediencia en la fe y la fidelidad al Evangelio, tomando como modelo la conducta de Cristo. Evangelio, decisión evangélica y actuación evangélica. El criterio evangélico es la primera criba de nuestra vida a la hora de tomar decisiones.
- En segundo lugar la mediación de las Constituciones y Estatutos de la Compañía. Ya que se trata del esfuerzo de discernimiento de toda la Compañía; llamados a orientarnos en el sentido de cómo tenemos que vivir el Carisma hoy.
- En tercer lugar el proyecto común de vida y servicio. El Proyecto Comunitario es el esfuerzo de discernimiento de toda la Comunidad y la Hermana Sirviente que tiene la responsabilidad del "servicio de autoridad".
La Hermana Sirviente, responsable de suscitar la reflexión común, para llegar al discernimiento preciso ante las necesidades, las llamadas, los compromisos.
- Discernimiento comunitario como estilo de vida. Debiera ser una forma cotidiana de vivir, lo habitual, el estilo de vida de la comunidad; la comunidad mediante el ejercicio de discernimiento crece en fe y fidelidad a Dios y al Carisma fundacional.
- Se trata de un estilo de vida, de buscar en común lo que Dios quiere, con estilo evangélico. La comunidad se hace madura.
- El objeto del discernimiento:
- Reconocer y elegir, buscar y encontrar, siempre y sólo la voluntad de Dios.
- Para resolver cuestiones prácticas, no reguladas y dudosas.
Como notas importantes, se nos recomienda establecer de antemano la naturaleza de la reunión y la modalidad a seguirse en la decisión; ambas cosas deben estar claras antes de comenzar la reflexión común. También fundamental dar a conocer previamente el orden del día detallado, así como comenzar con una oración previa que nos contextualice y la acción de gracias que concluya, teniendo en cuenta que debemos terminar con un final agradable.
Estamos seguras de que estas reflexiones comunitarias nos conducirán a un discernimiento sereno, profundo y comprometido, que nos ayudaran a crecer y madurar como Comunidad.
A modo de conclusión de este punto una afirmación y un reto:
- Revitalización y reorganización, dos significados que deben caminar juntos en nuestra vida, es más, todo dependerá del grado de revitalización o lo que es lo mismo, el grado de fidelidad al Carisma.
- Como reto, el equilibrio que debe existir entre la necesidad de reorganizar y la manera de vivir la misión en fidelidad al propio carisma fundacional.
LA HERMANA SIRVIENTE AL SERVICIO DE LA COMUNIÓN.
Como podréis apreciar se trata del mismo tema, visto desde distintas perspectivas. En este sentido la Hermana Sirviente ayuda a que las hermanas avancen en la espiritualidad de comunión.
La revitalización de la vida fraterna, requiere de la experiencia de Dios-Comunión. Para hacer de ella una "comunidad significativa". Siempre avanzando en una verdadera comunión; llegar a una verdadera experiencia de comunión entre las personas, superando en todo momento, el individualismo, el conformismo. Creando comunidades donde se vivan relaciones de confianza y afecto (Documento Inter-Asambleas).
Comunión de hermanas que se ayudan para avanzar juntas en su caminar hacia el Señor. Haciendo de nuestras comunidades, lugares donde compartimos nuestra experiencia de fe, comunidades acogedoras, alegres, con miras a la misión.
Pasando de la vida en común a la comunión de vida, ya que si hemos venido a la comunidad es para ser santas, el Señor nos ha convocado para que le sigamos, crecemos en santidad al mismo tiempo que crecemos en comunión.
En este sentido cobra una vital importancia pasar de la centralidad del hacer a la necesidad armónica entre en ser y el hacer.
Se trata de bajar a detalles cotidianos de nuestra vida comunitaria, que no por ser sencillos, o encontrarse en el ámbito educacional dejar de ser importantísimos. Al mismo tiempo que cultivamos el respeto mutuo debemos cultivar la cercanía, el afecto y el aprecio por las hermanas. Pasando de la afinidad de intereses a una familia unida y centrada en Cristo. Creando y recreando una unidad entre vida – vocación – misión.
El Padre Corpus, muy acertadamente, nos propuso algunos pasos para llegar a ser expertas en comunión:
- Entender que la comunidad tiene que ser casa y escuela de la comunión. Que sea la casa donde la comunión del Padre – Hijo –Espíritu se sientan como en su casa.
- Se vive la comunión donde vivimos el misterio de Amor de Dios, Dios está aquí como en su casa
- Escuela de comunión, donde el único maestro es Cristo. La referencia central Cristo, tratando de vivir como EL vivió.
- Escuela de comunión: espacio donde las hermanas crecen en santidad, donde la hermana siempre es un regalo de Dios, un don para la comunidad. Espacio donde se vive: el perdón, la tolerancia, comprensión, la dulzura, la cercanía.
- La comunidad, verdadera escuela de comunión, donde debemos hacer los ejercicios del Evangelio, los que nos propone el Señor para avanzar en comunión. Nuestra vida sólo se entiende desde la fe.
Debemos entrar en la dinámica de SER, valorar a las hermanas por lo que son: "don de Dios" para la comunidad y para los pobres.
La Hermana Sirviente ante todo tiene una misión, la animación espiritual; para que el Espíritu esté vivo en cada una de las hermanas y en la comunidad. Una animación personal e integral. Estando siempre al servicio de la unidad y de la pertenencia al Carisma. Por lo tanto, debe ser conocedora del Carisma y animar al discernimiento comunitario para poner en valor los dones de cada hermana.
Cuidemos los signos: CASA – MESA – PALABRA – PAN.
- Cuidemos la casa, el lugar físico donde vivimos, que debe ser sobria y sencilla ya que todo ayuda a la comunión; cuidemos la ambientación siempre acorde con nuestro estilo de vida. La comunidad la casa donde nos sentimos a gusto, en casa, donde Jesús está presente, ya que es su casa, el espacio donde EL nos reúne, en su casa. Casa donde el Padre – Hijo – Espíritu estén tan a gusto. La comunidad debe ser la casa de los pobres, donde se sientan en su casa. En definitiva un espacio de libertad – comunión – acogida.
- Mesa de la comunidad, no sólo donde nos sentamos para comer y en cuento comemos nos levantamos y nos vamos… mesa donde se comparte la vida, el diálogo, espacio de igualdad, donde nos encontramos, compartimos etc. Si la mesa con minúsculas funciona, la MESA con mayúsculas cobra todo su sentido: MESA DE COMUNIÓN PROFUNDA.
- La palabra, la comunicación en profundidad, con libertad, sin obstáculos la comunicación nos ayuda a crecer como personas, de la palabra con minúsculas pasamos a la PALABRA con mayúsculas. Nos será mucho más fácil y provechoso compartir la PALABRA. La comunicación sobre la PALABRA nos ayuda a acrecer en Comunidad, nos ilumina el camino y la misión, la vida. Si compartimos la palabra en nuestra vida compartiremos LA PALABRA DE VIDA.
- El pan que compartimos como Comunidad, Pan de la Eucaristía, Pan del servicio, Pan que se hace entrega. Pan partido y compartido. CRISTO VERDADERO PAN DE VIDA.
La Comunidad debe ser profecía y testimonio de esperanza, siendo comunidad-comunión. Viendo ante todo lo que hay de positivo en el hermano /a, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios.
Comentar que las exposiciones han sido de una riqueza extraordinarias en todo momento y que después de cada conferencia disponíamos de un tiempo de reflexión, que se nos hacia necesario para profundizar en el contenido e ir asimilando todos sus matices. También han sido muy enriquecedores, los trabajos en grupos, donde nos encontrábamos hermanas de las tres provincias y donde hemos podido compartir nuestras vivencias, inquietudes, experiencias, al tiempo que nos daba la oportunidad de irnos conociendo personalmente.
Han sido unos días muy enriquecedores, donde hemos podido fortalecer nuestra identidad carismática, así como nuestro sentido de partencia a la Compañía. Hemos tomado conciencia del servicio de la Hermana Sirviente en el proceso de revitalización y reorganización, así como la importancia de fortalecer los dinamismos de participación, corresponsabilidad y subsidiaridad, creando en todo momento espacios para el discernimiento personal y comunitario, viviendo en clave de fidelidad siempre renovada.
Terminamos los días de trabajo – reflexión – oración – encuentros etc. con la convicción de que la reestructuración será posible si somos capaces de revitalizar nuestro carisma, o si es lo mismo, si somos capaces de ser significativas entre la gente, entre los pobres, y entre quienes han perdido la esperanza.
Nada de esto es nuevo, pero siempre conviene recordarlo, ya lo decía nuestra Madre Guillemin: … Cualquier modificación que se introduzca no será en función del relajamiento… lo que se modifique será sólo para facilitar una renovación espiritual más autentica y permitir así una mayor posibilidad de ir a Dios y de realizar mejor la vocación de Hijas de la Caridad.
Sor Purificación Díaz Triviño. |