
El pasado 29 de Marzo llega la Cruz de Juan Pablo II y el Icono de la Virgen María a Chiclana de la Frontera. La comunidad del Hogar Gerasa y los enfermos hemos acogido esta Cruz el día de su llegada a la ciudad. Fuimos caminando unos diez enfermos, sin saber muy bien a donde nos llevaban las Hermanas, pero el ánimo que habían infundido en nosotros y la cantidad de gente que llenaba la Plaza Mayor nos hicieron vivir con emoción e ilusión dicho acontecimiento.
El día grande para nosotros fue al día siguiente cuando las Hermanas junto con el equipo técnico habían preparado la salida para despedir la Cruz exactamente en la capilla de las Hermanas de la Cruz. Hicimos algunas paradas antes de llegar y nos tomamos algún refresco, pues hacía bastante calor.
Cuando llegamos a la Capilla, las Hermanitas nos acogieron con mucha alegría, nos habían reservado sitio, pues éramos los preferidos de Dios en ese momento, según nos decían. La capilla estaba repleta de gente y cuando entra la Cruz en la Capilla todo eran aplausos hasta que el P. Alberto comienza a dirigir unas palabras tan hermosas como verdaderas que nos emocionó a todos los que allí estábamos. ”En esa Cruz está redimido todo vuestro sufrimiento y pecado”. “Esta Cruz es vuestra”. “Si vosotros estáis sufriendo, Cristo está sufriendo en cada unos de vosotros”.
Nos faltan palabras para expresar nuestro agradecimiento por esos momentos vividos, a algunos se nos pusieron los vellos de punta. Después tuvimos la suerte de que cuando se marcharon todos los niños, adultos y ancianos nos quedamos a abrazar y besar la Cruz.
Las Hermanas nos regalaron una cruz de madera que inmediatamente nos la colgamos al cuello, también nos dieron para los enfermos que se habían quedado en la Casa.
Como era ya la hora del mediodía nos llevaron a comer a un Burguer y finalmente tomamos café y helado. Algunos de nosotros estábamos mal físicamente, pero los pudimos soportar para no fastidiar al grupo. Y lo más valioso fue que alguno se reconcilió con otro compañero.
Por todo lo vivido en este día nos sentimos agradecidos.
Un grupo de enfermos de Gerasa |