El sábado 16 de enero de 2010 en la Casa Provincial de las Hijas de la Caridad de Sevilla, tuvieron lugar las Jornadas de formación y animación misionera que cada año COVIDE-AMVE organiza intentando siempre sensibilizar y ayudar a profundizar en la realidad de los países empobrecidos y de conocer los objetivos del Milenio.
La jornada comenzó a las 10 en el salón con la oración, dando gracias al Señor por concedernos poder vivir un año más felizmente haciendo felices a quienes nos rodean.
La Iglesia, en su esencia, es misionera; llamada a llevar el mensaje de salvación y liberación hasta los confines de la tierra y cada uno de nosotros somos misioneros/as por nuestro Bautismo, porque la fe que profesamos, traspasa fronteras. Es contagiosa, engancha y la persona que la vive con intensidad y alegría, siente el impulso de compartirla con otros. Y eso es ser misionero/a, enviado a sembrar la Palabra.
Recibimos el saludo y acogida de Sor Mª Pilar Rendón, Visitadora Provincial; con sus palabras nos dio la bienvenida y manifestó su alegría de la participación y nos invitaba a disfrutar y aprovechar la jornada. Presentó a Sor Mª Angeles Infante, que seguidamente fue quien expuso el tema “La Misión compartida, ayer y hoy. Fidelidad, creatividad y comunión: desafíos del presente”.
Desde los orígenes San Vicente y Santa Luisa iniciaron su apostolado en misión compartida con otras personas de la Iglesia para evangelizar al pobre. San Vicente propone un modelo misionero y comienza a encontrar nuevas formas para incluir a los seglares en el ministerio: las cofradías de la caridad. Reconoce que la unión fluye del carisma vicenciano de la caridad y de las exigencias de la misión. La experiencia fundamental de San Vicente es el encuentro con Cristo en el pobre.
Santa Luisa prepara y forma a jóvenes aldeanas y les ofrece una espiritualidad firme y fuerte de comunión. En las Caridades organiza, motiva, anima, alienta y trata de hacer realidad la misión compartida en el reparto de comida y ropa a los enfermos en sus casas, en las catequesis, en las escuelas…La Fundación de las Hijas de la Caridad surge en este contexto de misión compartida con las Damas de la Caridad.
La Familia Vicenciana hoy es el fruto de aquella misión compartida.
Los desafíos del presente ante un mundo globalizado, los avances tecnológicos, el desarrollo de la comunicación, el secularismo, las sectas, un mundo amenazado por la violencia contra la naturaleza y violación de los derechos humanos, y una Iglesia que busca comunión.
Y como Sor Mª Ángeles Infante siempre comparte desde su experiencia de vida nos habló de la situación de las Hijas de la Caridad en Haití y de la situación tras el terrible terremoto que han sufrido.
Frases como:
"Estamos bien, pero el movimiento ha sido terrible...”
“yo creí morir”, “me fui a la puerta y le decía a los otros que hicieran lo mismo”... “se cayeron algunas cosas... me pareció eterno". Así relataba su experiencia del terremoto en la isla de Haití una Hermana.
Ella experimentó de esa manera el sentido de la eternidad: cuanto más el mal se acerca a lo absoluto, el tiempo, aunque breve, lo percibimos como más parecido a lo eterno.
Otra Hermana tiene muy grabada en su mente el recuerdo del derrumbe de la casa, los gritos de los niños y cómo poco a poco se iban apagando esas voces hasta escuchar un silencio sepulcral.
Lo que el terremoto de Haití destruyó en la terrible eternidad de unos segundos, llevándose por delante la vida de miles de personas, eso mismo, con una eternidad de tiempo, sin muertos, con gozo de los pobres y gozo de Dios, pudo haberlo destruido antes el amor, el sentido común, la solidaridad, una política clarividente y justa con los hombre y mujeres más desfavorecidos del continente americano.
A nadie se le oculta que, de esa forma, no se hubiera evitado el terremoto que ahora conmueve los corazones, pero se hubiese evitado la humillación continuada de los pobres, la miseria a la que esos pobres se vieron sometidos siempre y sin remedio, y seguramente se habrían evitado también muchas, muchísimas, de las víctimas que hoy nos toca llorar.
Es hora de reconstruir y de consolar. Me dirijo a todos vosotros, para que, desde vuestra pobreza, compartáis con los pobres de Haití lo que os dicte el amor y os permita la necesidad. Pido a los responsables de la acción pastoral que se hagan colectas en todas las Iglesias de la diócesis, y que todo se canalice, a través de la Familia Vicenciana. En la frontera de República Dominicana ya hay un camión y se está organizando y repartiendo las ayudas.
Que no dejemos los proyectos que estábamos llevando a cabo allí. Ahora tienen más sentido. El Señor y los pobres os recompensarán.
Esta eternidad de sufrimiento, que han vivido nuestros hermanos pobres de Haití, la podemos transformar entre todos en una oportunidad de paz y de bien.
¡Otra eternidad es posible!.
Tras la comida, el Padre José Mazuelas y Sor Pilar Hurtado, Director y Subdirectora de COVIDE-AMVE, presentaron el Objetivo del Milenio para el curso 2009-2010: Promover la igualdad de género y autonomía de la mujer.
Compartieron e informaron el proyecto o la campaña REDES ( Red de Entidades para el Desarrollo Solidario). ÁFRICA: CUESTIÓN DE VIDA, CUESTIÓN DEBIDA.
Se trata de 52 ONGD ligadas a instituciones religiosas que han lanzado una campaña para sensibilizar a la sociedad española sobre la realidad del continente africano. El lema resalta y quiere incidir en dos aspectos: África es un continente de grandes valores( el valor sagrado de la vida), y necesita justicia, algo que nuestro mundo desarrollado le debe. Y quiere centrarse en tres temas: educación, salud y el acceso al agua y a los alimentos. África puede mejorar, pero para ello necesitan ayuda y hace falta que cambiemos la mirada hacia África.
Los participantes a esta jornada expresaron que la dinámica fue distinta a la de años anteriores, no hubo trabajos en grupo, puesta en común pero se valoró positiva y satisfactoriamente, que nos habíamos enriquecido todos de las comunicaciones de los ponentes. Sí echamos de menos la celebración de la Eucaristía, la asistencia del Padre Manuel Portillo en la misma y queda como sugerencia, aunque también vimos muy acertado finalizar el día rezando toda la Familia Vicenciana la oración con motivo del Año Jubilar que estamos celebrando.
Agradecemos a la Comunidad de la Casa Provincial por su acogida, a los jóvenes de JMV, a los ponentes, a nuestra Delegada, Sor Mª Oliva Morillo, a todos los que año tras año hacen posible este encuentro.
Y como en las carpetas que repartieron nos encontramos un material muy bueno para reflexionar, a continuación señalo las citas de los distintos documentos e interrogantes para que nos dejemos interpelar.
Decreto Ad Gentes nº 11 y 23. ¿Qué analogías veis entre el concepto de vocación misionera de Vicente de Paúl y la que establece el Concilio Vaticano II en el Decreto?
De la Exhortación apostólica Evangelio Nuntiandi: ¿Qué valor tienen estos signos en el mundo en que vivimos? ¿Crees que siguen vigentes en el anuncio y propuesta del Evangelio a otras personas? ¿Cómo se ven reflejados estos signos en la acción misionera de Vicente de Paúl y en la de los miembros de la Familia Vicenciana?
De la Encíclica del Papa Juan Pablo II: Redemtoris Missio nº 7: ¿Qué tipo de respuesta podemos y debemos dar nosotros, como miembros de la Familia Vicenciana, a la urgencia de la actividad misionera en estos momentos de la historia de la humanidad?.
Sor Milagrosa Carmona

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