
“Salió el sembrador a sembrar… un poco cayó en.., otro poco cayó en… y el resto en tierra buena…”
El sembrador madruga cada día, va a ver su campo, reza para que llueva a su tiempo y espera a que crezca la planta confiando en el milagro que Dios nos regala cada jornada. Con gritos y piedra espanta los pájaros que quieren comerse la espiga aún tierna… alguna se pierde, pero llega el tiempo de la cosecha y la tierra da el 30, el 60, el 100 por uno.
Hay un pequeño poblado llamado AAIN LAABID (La fuente de los Esclavos) de apenas 270 casas y menos de 2.000 habitantes, en un gran país de cuarenta millones. Un día hace veinte años, salió el Sembrador y desbrozó la tierra, cavó, labró… durante años preparó el terreno, duro y pedregoso, con cansancio en los pies, con dolor en los brazos, con sangre en las manos, curvada la espalda, con sol y con agua. Habló con uno y con otro, compartió alegría y pena, oyó lamentos y desesperación, estimuló la ilusión, el deseo, apoyó los sueños, creó lazos de amor y de amistad.
Esperó día a día en un trabajo callado y silencioso.
Estudió, buscó, pidió, oró y se entregó a la tarea de la siembra sin medida, esparciendo por doquier la semilla; alfabetización de muchachas jóvenes, apoyo a las familias con hijos en la Escuela, arreglo de documentación personal, educación para la convivencia, techos caídos y sustitución por casas de ladrillos, luz eléctricas en lugar de velas, agua en casa en lugar del pozo, consejos a las que se casan, … y poco a poco CENTRO RURAL DE PROMOCIÓN DE LA MUJER AAIN LAABID, se fue convirtiendo en lugar de encuentro y referencia para los Pobres, especialmente para las mujeres jóvenes.
Las jóvenes, como la tierra, hubo que cultivar día a día, una a una… paso a paso…
las manos, la cabeza, la ropa, las palabras, los modales, quitando todo aquello que ocultaba la piedra preciosa que son, puliendo el brillante, fundiendo la plata en el crisol. Algunas se aburrían y se iban, otras las sacaban sus padres del Centro para que fueran a trabajar al campo y les ayudasen con dinero, otras se casaron aún adolescentes… Con paciencia infinita intentamos que todas tuvieran su carta de identidad, se sintieran personas únicas y necesarias para su País, valiosas por sus valores humanos, importantes para sí misma, para su familia y su sociedad.
Practicamos con ellas la humildad, la sencillez, la ternura, el amor, la firmeza, la constancia… queríamos que aprendieran a desarrollar lo que ellas tenían que practicar en su vida: la verdad, la generosidad, la amistad, la libertar, la lealtad, la fidelidad, …
Algunas perseveraron varios años y aprendieron a leer, a escribir, a vestir, a cuidar su persona, a presumir, a pensar, a hablar,… aprendieron a decir no y a decir sí, a valorarse, a valorar la cultura, el diálogo, la relación con su marido, con sus amigas, a decorar su casa,…
Casi 20 años después, las jóvenes que pasaron por el Centro, sienten la necesidad de estrechar sus lazos con él y entre ellas; de trabajar unidas por conservar los valores que aprendieron; de ayudar a otras mujeres a ver la vida con optimismo y esperanza; de trabajar por mejorar su condición humana y social. Y todo esto a través de la ASOCIACIÓN DE ANTIGUAS ALUMNAS del Centro de HIJAS DE LA CARIDAD en KSAR EL KEBIR (MARRUECOS), Que toma el nombre de LINDALVA, una joven Hija de la Caridad brasileña que vivió santamente. Durante este año 2008 se ha estado reuniendo un pequeño grupo inicial, de las más antiguas que no han perdido el contacto con las Hermanas, y el 8 de Marzo (día mundial de la mujer trabajadora) decidieron elegir una Junta Directiva para promover su erección y legalización.
El 25 de Octubre pasado se reunieron en Asamblea General (a la que asistieron más de 200) y asistieron las autoridades del Poblado (El Chij y el Makadem) para verificar la existencia real de miembros y su demanda de aprobación de la Asociación.
La Providencia quiso que también estuvieran presentes Sor Pilar, Visitadora Provincial, el Padre Director y Sor Inocencia Izquierdo, que nos visitaban ese fin de semana, con lo cual la celebración gozosa del acontecimiento fue mayor y con autoridades de ambos lados. Desde entonces hemos preparado los Estatutos, la Documentación necesaria y esperamos la aprobación para elaborar un Programa de actividades que ya en la Asamblea fueron apuntados con entusiasmo desbordado.
Aquellas niñas que huían de nosotras y a las que no se podía “meter“ el peine, se han convertido en esposas y madres responsable, a la vez que emprendedoras mujeres del presente que quieren cambiar su pequeño mundo con ilusión y esperanza. Pedimos a nuestra Hermanas BEATA LINDALVA que cuide de ellas, las protejas, las ilumine con su alegría y pida a Dios para que sean cada vez más parecida que Él soñó y modeló.
El mismo sábado día 25 en el CENTRO RURAL DE PROMOCIÓN DE LA MUJER DE EL HIIATA, tuvo lugar el Acto Académico en el que se entraron los diplomas de alfabetización de adultos a las jóvenes que durante 2 ó 3 Cursos habían asistido a las clases y superados los exámenes, así como los Diplomas de Costura y Bordado Tradicional, Clase a la acceden después de alfabetizarse, y en la que siguen un programa que les ocupa otros dos o tres cursos. Tras los discursos correspondientes dando la bienvenida a los Superiores Provinciales y agradeciendo la tarea que las Hermanas llevan a cabo desde el Centro en toda la zona de SOUK TOLBA, para una población aproximadamente de unos 25.000 habitantes se pasó a la entrega de los Diplomas, los aplausos, los regalos, las fotografías y las despedidas.
Fue una Jornada llena de una gran actividad y aún nos quedó tiempo por la tarde para ir a casa de una antigua alumna a felicitarla porque celebraba su boda. Nos invitaron a compartir con ellos lo que tenían, pero no nos quedamos, porque en realidad la fiesta se celebraba por la noche. Sólo ir a su casa ya es para ellos una gran alegría y nuestros visitantes pudieron ver con sus propios ojos el ajetreo de una casa en plan de fiesta: con la música, preparación de comidas, el pan, el té, los espacios para acoger a los invitados de ambos sexos por separado, la res abierta en canal, etc. Y nos obsequiaron con una torta de pan recién hecha que nos trajimos a casa envuelta en una toalla (lo único disponible en aquel momento).
En las fotografías podéis ver en los momentos vividos en la Jornada. Gracias a Dios por habernos dado tantas alegrías, exultamos con María por la gran riqueza que Dios ha puesto en todas las mujeres y le pedimos que nos ilumine para saber responder a la tarea que Él nos ha encomendado en el mundo.
Comunidad de Ksar el Kebir