
De los Centros Vicencianos
tutelados por las Hijas de la Caridad
La convivencia comenzó con un saludo de Sor Pilar Rendón nuestra Visitadora, que nos saludó y nos dio la bienvenida, con su palabra cálida y reposada, nos impulsó a seguir trabajando en los Centros, a superar las dificultades con fe y esperanza, a y a vivir con alegría y gozo el don del trabajo diario donde se hace efectivo el amor por medio de la comprensión, la tolerancia y el perdón y así vamos madurando y creciendo en nuestra labor dentro de la Comunidad Educativa, pues subrayó la importancia que tiene el personal de servicio dentro de un Centro educativo Vicenciano y el papel , positivo o negativo según realizamos nuestra labor y así fue depositando gota a gota el mensaje que definía el encuentro
Después a continuación Sor Leonor Consejera de Educación, nos dio una orientación sobre el desarrollo del encuentro y nos estimuló a llenar nuestro trabajo, de cariño y pasión ya que toda labor, realizada con amor, contribuye a crear y a reforzar la autoestima, que puede decaer con los años. Y con los años, la persona se vuelve más sensible, se tiene más dificultad para la aceptación, vienen las crisis de egoísmo, etc.
Magistralmente Inmaculada, Jefe de Estudios del Colegio Sagrada Familia de Dos Hermanas, a través de una presentación proyectada nos explicó con claridad, la importancia de nuestro trabajo y lo importante de nuestra figura dentro del carácter propio de los Centros Vicencianos y en el marco de la Escuela católica, nos animó a trabajar con espíritu de colaboración y servicio para poder ofrecer nuestro carácter propio, como signo de la presencia del Reino de Dios en el mundo de la Educación y gesto de FE Y ESPERANZA en la posibilidad de un Hombre Nuevo.
Nos hizo ver, que como parte de la comunidad educativa, si trabajamos en un ambiente de corresponsabilidad, daremos coherencia y fecundidad a la acción formativa, nos estimuló a aportar, compartir con espíritu de servicio nuestras competencias y habilidades, a esforzarnos por construir una comunidad viva, en la que todos busquemos el bien de los demás.
Se pasó después al comedor donde degustamos una comida sencilla pero muy bien cocinada (felicidades y gracias a las cocineras/os)
Trabajamos después en grupos unos cuestionarios, que, se desarrollaron en una puesta en común donde todos en un ambiente familiar y constructivo fuimos dando explicación de nuestras respuestas. Destacando que nos gustaría participar, ya que formamos parte de la Comunidad educativa, en todos los Actos que la Comunidad Educativa realicen (Eucaristías de Acción de Gracias, de principios de Cursos, Actividades donde participen toda la Comunidad Educativa y que no se nos excluyan en ninguna de ellas, pues ya que formamos parte queremos sentirnos realmente integrados.
Agradecemos la labor de las personas que hicieron posible este encuentro a Sor Pilar Rendón, Sor Leonor Guardia a Inmaculada, y a todas aquellas que hayan participado y a mis compañeros, que todos/as con su buen hacer hicieron posible que el acto tuviera el esplendor, por todos deseado. Ha supuesto un estímulo y una referencia para nosotros miembros del PAS y nos ha convencido de la necesidad de aportar nuestro esfuerzo al objetivo común de mejorar el servicio prestado a la Comunidad Educativa y a la sociedad en general Y es que ante la realidad que nos toca vivir (social y comunitaria) donde parece que la vida, que nuestra vida se ha convertido más que en un proyecto esperanzador de lucha y cambio, en una rutina aplastante, en un arrastrar la vida como se pueda. Se ha convertido más en ello que en saborear el trabajo diario, tan apasionante como es el trabajar en un Centro educativo Vicenciano, en un hacer las cosas por pura inercia, en hacer normales las cosas que no son normales. Unos les llaman crisis del Espíritu, otros que la religión hoy ya no es significativa. Y ante este planteamiento no nos queda más que SOÑAR, y no por escapar o huir de la realidad, más bien porque el sueño nos traslada al mundo de lo posible, quizás a largo plazo, pero nos empuja a convertirnos en luchadores, nos empuja a buscar soluciones y caminos por dónde andar, el sueño nos interpela para que seamos fieles a ese proyecto que Dios tiene para cada una de nosotros. ¿Será posible? Creo que si, con una Comunidad Educativa unida en todos sus Estamentos, padres, Profesores/as, alumnos/as. , Personal de administración y servicios y Titularidad, podremos dar respuesta a las familias que deciden dar a sus hijos/as una educación cristiana.
Agradecer de nuevo la realización de este encuentro y:
Que María Milagrosa nos guíe y su Hijo nos acompañe siempre
Estanislao Mompó Márquez
Colegio María Milagrosa (Cádiz)