Corren a sus puestos, el grupo de los Pitufos,
Hulk y Harry Potter. Vosotros a jugar, vosotros a pintar, los terceros
a trabajos manuales. Todo está preparado. Todo al airee libre,
sin más cobijo que la copa de unos árboles y fuera
de la disciplina silenciosa.
Los niños se ajetrean y trabajan contentos.
Dame el pegamento, los lápices de colores, las tijeras, hoy
tengo que coser...
Cuando el trabajo está totalmente rematado
lo llevan ilusionados a sus madres que vuelven después de
haber hecho quizás unas horas de trabajo; tranquilas, porque
saben que su hijo no ha estado en la calle. “Está en
el colegio, con sus amigos y contento”.
El taller va marchando, día a día,
y a los niños se les ve con deseos de seguir más días.
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