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La presentación
que deseo hacer de mí misma es la siguiente: Mi vida de Hija
de la Caridad se inició en esta Comunidad; en ella descubrí al
Pobre y en ella aprendí y empecé a servirle. Aún
viven, gracias a Dios, mis maestras - son columnas de esta Institución
que es la Comunidad de la "Cocina y Escuelas N. S. del Rosario",
hasta anteayer, ya que recientemente se han constituido dos Comunidades... |
Llegué a tiempo de conocer
muy santas Hermanas, muchas. Soy testigo presencial de los frutos del
Servicio y Sacrificios que las primeras y segundas HH. C. llegadas
a esta Cdad. realizaron y sembraron... Vi y penetró muy profundo
en mi ser de H.C. el entierro de Sor Cándida Prego, -habréis
oído alguna vez este nombre-, llegó a esta Comunidad
al año siguiente de su inauguración, 1905, y permaneció en
ella hasta su muerte, en 1969. ¡sesenta y cuatro años
sirviendo a Pobres, muy Pobres...! ¡Una Santa de carne y hueso,
Santa en el trabajo diario!, como muchas HH. C. que entregaron y gastaron
toda su vida, en el más amplio sentido de la palabra, en una
jornada ininterrumpida de mañana, tarde y noche; las 24 horas
dedicadas a la atención, cuidado y servicio de los verdaderamente
Pobres, como dirá Santa Luisa... |
| Os
digo, en un momento, alguna frase pronunciada por muchos de los pobres
que pasaron, "sin
cortar la procesión", llorando junto al féretro
de Sor Cándida, durante el tiempo que estuvo expuesto en un
enorme salón. Le besaban las manos y decían las tenía
aún calientes, y a continuación exclamaban: "¿Cómo
no? si en su vida no han hecho otra cosa que quitar mucha hambre
y darlo todo. Estas manos no descansaron haciendo el bien"...
Un mendigo no quería retirarse de su lado y llorando sin cesar,
decía: "¡Cuantas veces yo la dejé sin comer!".
No entendíamos y al preguntarle nos explicó que él
siempre llegaba tarde, cuando ya no había nada, y ella que
iba entonces a empezar a comer, le daba su plato de comida... Así,
con frases semejantes, cientos y cientos de hombres y mujeres. Más
de una de estas decían que sus hijos le debían la vida
a esta Hermana, porque "gracias a ella pudieron criarlos y sacarlos
adelante"... Sería interminable si pretendiésemos
continuar. |
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Disculpad
este comienzo aparentemente triste pero que llena de gloria esta
Casa. Lo anterior era una vivencia personal, en adelante me apoyaré en
algunos documentos y en infinidad de detalles que me han trasmitido
las Hermanas que hoy son mayores en edad, aunque de espíritu
muy jóvenes, y que hace cuarenta años,
cuando llegué a esta Casa, estaban repartidas por todos los
Servicios, que eran múltiples, rebosando energías y
volcándolas con una generosidad sin límites en todos
ellos. No exagero, así eran todas las Hermanas...
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