Con estas palabras del Salmista podemos sintetizar los sentimientos de la Comunidad y Sras. Residentes de la Residencia “Sgdo. Nombre de María” de CADIZ (Candelaria).
Sí, ”Al ir iban llorando”… cuando hace dos años largos, por imperativos de las obras que se debían de acometer para reestructurar la Residencia, para poder ajustarse y responder a la normativa vigente, salían de Cádiz para convivir transitoriamente en la Casa de “Villa Milagrosa” de JEREZ DE LA Fª.
Previamente planteado ¿dónde ubicarlas en este tiempo? con idea de mantenerlas a todas unidas, lo que suavizaría esta prolongada estancia, se hicieron varios intentos en el mismo Cádiz sin que se ”abriera ninguna puerta” que tuviera capacidad para acogerlas, por ello se decidió el traslado, transitorio, a la Casa de “Villa Milagrosa” en Jerez de la Fª. Allí la Comunidad existente les abrió los brazos y el corazón ,facilitándoles la integración en la nueva realidad, que si bien siempre resulta costosa, tanto más en la edad avanzada de las señoras .
Durante este tiempo han sido varias señoras, las que, cumpliendo su misión aquí en la tierra han partido hacia la Casa del Padre “sin pisar la tierra prometida” pero siempre rodeadas del cariño y acompañamiento de las Hermanas. Todas han testimoniado en cada momento, que no han sido pocos , su madurez, equilibrio y capacidad de adaptación, llegando a normalizar su vida en aquel rincón Jerezano y sabiendo apreciar cada día, que no han sido pocos, las condiciones que allí se le ofrecían.
AL VOLVER VUELVEN CANTANDO…
Después de algunos plazos marcados para la finalización de la obra que se iban alargando, sometiendo a prueba nuestra paciencia, pisaban todas, ya sin viaje de vueltas La Bahía Gaditana y tras unos pasos más la Casa de Candelaria abría de nuevo sus preciosas puertas. Los rostros de las señoras eran expresivos y elocuentes manifestando, sin disimulo, su capacidad de asombro y alegría ante la preciosa transformación. La Casa sin dejar de ser lo que era se ha convertido en lo que no era. Si bien sus bellas dependencias como la Capilla, las galerías, las escaleras… se mantenían, pero remozadas, la funcionalidad de los dormitorios, cuartos de duchas individuales y espacios generales ofrecían un nuevo panorama cuya estancia se aseguraba de lo más familiar, acogedor y confortable. El mejor regalo para celebrar, a los dos días siguientes, el santo de Sores Gertrudis e Isabel. ¡que gozo!.
Estimulante y alentador fue también la reacción de los vecinos de la Plaza, de las tiendas y demás personal ubicado en la misma zona. Todos manifestaban que con esta llegada ¡ya “la familia de Candelaria” estaba completa!. “Se ha llenado nuestro vacío”… decían con satisfacción contagiosa.
Damos la ¡ENHORABUENA! tanto a la Comunidad de Cádiz como a la de Jerez porque sólo desde su “saber estar” y “saber esperar” ha sido posible culminar este tiempo de vivencias y experiencias muy especiales pero con la convicción de que respondían al Proyecto de Dios.
Desde aquí invocamos al Señor para que en esta etapa, que comienzan las dos Comunidades, vueltas a la normalidad, las Casas ofrezcan verdaderos espacios de paz, serenidad y comunión fraterna a través de su vida y misión y transmitiendo los verdaderos valores evangélicos irradien a Dios. De manera que quienes convivan o se acercan a ellas puedan hacer suyas las palabras del Salmista: “Señor tu casa es amable más que una tienda y un nido”…(Salmo 82)
Sor Mª Pilar Rendón |