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CONVIVENCIAS DE JUVENILES DE IRÚN EN URNIETA (11 y 12 de junio 05)

El fin de semana del 11 y 12 de junio de 2005, los jóvenes de 6º de primaria y 1º de la ESO de Juventudes de Irún, tuvieron la oportunidad de disfrutar de dos días de convivencia rodeados del maravilloso paisaje de Urnieta.

La palabra clave de la convivencia era la alegría. A través de las diferentes dinámicas y juegos propuestos, pudimos ver y reconocer la alegría que tenemos cada uno de nosotros, la que irradiamos, y, como no, toda esa alegría por la que estamos rodeados en cualquier sitio de nuestro planeta.

Para los chavales es muy importante la alegría, al menos, así lo manifestaban. Decían que estaba ligada con la ilusión, con la esperanza, con la amistad… En definitiva, que en cualquier cosita, por pequeña que sea, podemos encontrar algo de alegría, y si no es así, poder hacer algo para que la haya.

En total 10 jóvenes, 1 monitor y 1 hermana pudieron disfrutar de la convivencia y de todas las actividades que se propusieron.

CONVIVENCIAS DE JUVENILES DE IRÚN EN URNIETA

Todo comenzó el sábado por la mañana, nos juntamos en la estación de Irún para coger el tren y que nos llevara a Urnieta. Cuando llegamos allí, la fatal caminata (según los chavales) de 10 minutos estaba por llegar. Una cuestecita y enseguida estábamos viendo la casa en la que pasaríamos esos dos alegres días. Una vez allí, se les dieron las reglas estipuladas para el buen uso de todas las instalaciones de la casa para que todos pudieran convivir en armonía. Después, se comenzó con la actividad de la mañana consistente en juegos variados tales como: “el juego del zorro”, “los círculos” y el juego de “túnel de pelotas”. Aquí ya se empezaba a notar la alegría porque participaban mucho y muy bien, con muchas ganas. Tras el esfuerzo de los juegos, los estómagos no dieron tregua y fuimos a comer, que ya tocaba.

Tras la limpieza del comedor y el fregoteo tuvieron tiempo libre, el cual lo aprovechaban para hacer los típicos juegos de tiempo libre que se hacen en las convivencias y, del mismo modo, les encantaba estar en cualquier sitio hablando. Tras este tiempo de relax, realizamos una gymkhana por la casa y alrededores con diez pruebas, la cual la ganó el equipo verde. El juego resultó muy agradable, aunque hubo algunos roces entre los dos equipos: la competitividad siempre causa “piques”; aunque una vez terminado el juego, ya nadie se acordaba de los mismos, la alegría volvía a reverdecer. Tras el juego, había que reponer fuerzas y qué mejor manera de hacerlo que tomando la merienda. Después de tanto tiempo lúdico, llegó el momento de reflexión. Para ello, estuvimos analizando varios textos del Nuevo Testamento en los que se habla de la alegría. Les gustó mucho poder ver que en la Biblia existen tantos textos sobre este tema y hablamos mucho sobre la alegría: qué era para cada uno, cómo se podía expresar…. Y qué mejor manera que expresarlo que plasmar en un mural la frase que más les había gustado y todo lo que quisieran. Para culminar con la reflexión, cada uno de los grupos expuso el tema ante los demás llegando a la conclusión de que todos tenemos alegría por muchos motivos.
Más tarde se les dejó tiempo libre y cuando llegó la hora de la cena, todos se pusieron a comer, ya que los estómagos pedían a gritos la comida. Una vez recogido y fregado todo, se empezó con la velada. El terror y el misterio fueron puntos clave para poder llevarla a cabo. De ese modo, comenzaron los juegos de la velada: se les escondió una baraja de cartas distribuida por toda la casa y, en principio, tenían que ir uno por uno a encontrar sólo una carta. La valentía no fue muy grande ya que solamente una del grupo tuvo el valor suficiente de ir. Lógicamente, todas las luces de la casa estaban apagadas y de vez en cuando algún duendecillo hacía ruidos terroríficos… Una vez encendidas las luces, se realizó el juego del “amo del tiempo” donde se mediría la precisión de cada uno al contar un minuto sin tener ningún reloj ni referencia. Para finalizar y ya que parecía que les gustaba el miedo, salimos a la calle donde realizaríamos otro juego.

Para prepararlo, había que hacer tiempo, por lo que se les llevó por un camino angosto y bastante tétrico donde se les contaron varias historias de miedo. Aún algunos tienen moratones en los brazos de lo fuerte que se agarraron a ellos algunos compañeros. Una vez terminada la dinámica, volvimos a la casa y se desveló la verdad de la historia… En definitiva, un sinfín de dinámicas.


Para terminar el día un poco más calmado, realizamos un gesto y una oración. A lo largo del día habían ido consiguiendo unos tesoros que ellos no sabían lo que contenían. Fue el momento de desvelarlo: cada uno contenía una frase que completaban el acróstico de la palabra alegría, un gesto que gustó mucho e impactó. Del mismo modo, y para terminar, todos unidos, rezamos la oración que el mismo Jesús nos enseñó. Tras la oración tomamos una leche con cacao tibia para poder dormir mejor, nos lavamos los dientes (alguno se escapó), y nos metimos a la cama. Tras eso, algunos durmieron, otros intentaron dormir y otros… en fin.


El radiante Sol, inundaba la habitación cuando nuestros brillantes ojos comenzaban a abrirse (qué poético). Un día fenómeno. Ese Sol nos cargó las pilas para todo el día. Cogimos la ropa y el neceser, nos duchamos y después se nos dio el desayuno para coger aún más fuerzas para afrontar las actividades propuestas.
Seguidamente, cerramos bien la puerta de la casa y bajamos al pueblo donde realizaríamos un juego de conocimiento del mismo. A través de 5 preguntas y 5 pruebas que tenían que realizar a y con la gente de la calle, irían conociendo más acerca del pueblo. Una forma muy divertida de interactuar con la gente, que por cierto, se portó de maravilla. Al finalizar, un rato de tiempo libre y una pequeña recompensa, hicieron enseguida recobrar las ganas de más...
Después, resultando que era domingo, fuimos a la Eucaristía. Todos juntos pudimos valorar la importancia de asistir a la misma como grupo cristiano que somos. El templo era precioso y eso nos hizo estar más inmersos en la misa. Al finalizar la misma, la comida estaba esperando en el comedor, así que con gran apetito, pudimos comer.
La “mejor” hora había llegado: limpieza general de la casa. Entre todos limpiamos la casa, por grupos y ordenadamente, y se terminó con mucha rapidez. Algunos recovecos quedaron un poco “de aquella manera”, pero con un repaso, quedaron como nuevos.
Tras dejar todo como se había encontrado, la hora de la triste vuelta a casa llegó. Cogiendo las maletas y diciendo adió a la casa, la estación nos estaba esperando ya que el tren estaba por llegar.

Una convivencia muy dinámica y, sobre todo, con mucha alegría.

CONVIVENCIAS DE JUVENILES DE IRÚN
CONVIVENCIAS DE JUVENILES DE IRÚN
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CONVIVENCIAS DE JUVENILES DE IRÚN
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CONVIVENCIAS DE JUVENILES DE IRÚN
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IÑAKI GARCÍA ARNÁEZ
Presidente de JMV de Irún

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