

Si los hubieran contado, cientos, miles, muchísimos animales asomándose a los cuadernos de colorear, a las primeras letras, a las lecturas en grupo o individuales, a las más serias clases de ciencias naturales…
Porque desde pequeñitos, desde pequeñitas, invadieron sus pupitres escolares, sin pedir permiso, animales y más animales. Sobre el papel de los libros, el cartón o el lienzo de las láminas, las diapositivas, y después, mucho después, las pantallas del televisor, del ordenador…
Siempre ayudándonos a aprender y a aprenderlos, a admirarlos, a temerlos.
Y es que, sin animales, la Escuela seguro que no hubiera sido la misma.