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PASTORAL VOCACIONAL

ACT: IX ENCUENTRO PASTORAL JUVENIL-VOCACIONAL

IX ENCUENTRO DE PASTORAL JUVENIL-VOCACIONAL: "VOCACIÓN VICENCIANA. VIVENCIA Y TESTIMONIO"
Salamanca, 10-12 septiembre 2010

El fin de semana del 10 al 12 de septiembre nos reunimos en el "pequeño Escorial" de los Paúles, en IX ENCUENTROSalamanca, unos 140 agentes de Pastoral Juvenil-Vocacional, entre Hijas de la Caridad y Misioneros Paúles, para el IX Encuentro de Pastoral Vocacional preparado por el Equipo Interprovincial de Pastoral Vocacional Vicenciana, bajo el lema: "Vocación Vicenciana. Vivencia y testimonio". A dicho Encuentro estábamos convocados Visitadoras/es, P. Directores, Consejeras de Formación y Delegados/as de Pastoral Juvenil-Vocacional de las distintas Provincias de España, con unos objetivos bien marcados: reflexionar sobre nuestra vivencia y testimonio vocacional, animar a los Agentes de Pastoral Vocacional de nuestras Provincias para que desarrollen con entusiasmo su tarea, y evaluar y proponer nuevas líneas de acción a desarrollar en los tres años siguientes a la finalización del actual Proyecto de Pastoral Juvenil-Vocacional 2009-2011.

La mañana del sábado la iniciábamos haciendo memoria de San Juan Gabriel Perboyre, Misionero y Mártir en China con la Eucaristía presidida por el P. Fernando Casado, Director Provincial de las Hijas de la Caridad de Madrid-San Vicente. A continuación el P. Eblerino Díez, Visitador de Salamanca nos saludó a los congregados, a la vez que nos animaba en la tarea de la PJV calificándola como un trabajo ilusionante y difícil a la vez, y así dimos comienzo al trabajo de la mañana. Sor Mª Teresa Clavería y Sor Juana Mª Belzunegui, de la Provincia de Pamplona, nos invitaron a reflexionar sobre temas centrales en nuestra vida como son la llamada de Dios, el encuentro con Cristo y el vivir de manera renovada nuestra vocación. Como agentes, somos enviados a los jóvenes. Hoy más que nunca, esta tarea se convierte en una aventura y en un camino a descubrir, dejando que los propios jóvenes, con su palabra y su silencio, vayan enseñándonos a compartir con ellos el tesoro de la fe que nosotros hemos recibido gratuitamente, y el tesoro de la vocación, que cómo no, también ha sido un regalo de Dios.

En toda propuesta vocacional dirigida a jóvenes hemos de tener en cuenta varias cosas, entre otras: ¿a IX ENCUENTROqué jóvenes somos enviados? Sor Juana Mª nos hizo una descripción sobre el ambiente general en que viven los jóvenes hoy. A pesar de la enorme diferencia de contextos y de culturas, estos jóvenes tienen características comunes, que hacen muchas veces difícil hablarles de vocación y promover opciones de vida, en la Iglesia, como la nuestra. A pesar de todo, nuestra labor en la Pastoral es reencontrar ahí a la persona del joven abierta al mundo y a la trascendencia. Entonces es cuando nos preguntamos: ¿hay alguna puerta que queda abierta de cara a la Pastoral Vocacional? Y las hay porque muchas de las características que poseen los jóvenes posibilitan la entrada y apuntan hacia lo fundamental de nuestra FE.

Uno de los compromisos a asumir, entrando por una de estas puertas abiertas, consiste en despertar en el interior del joven la capacidad que tiene para descubrir que el Cristianismo es un encuentro divino-humano que parte de Jesús encarnado. Frente a la puerta abierta de la solidaridad, ofrezcámosles la convicción de que los pobres son el ámbito privilegiado de la experiencia de Dios, tratando de acompañar este proceso desde nuestra experiencia vicenciana. Frente a la puerta abierta de la amistad y de la valorización del grupo, tratemos de presentarles el cristianismo y la vocación de Hijas de la Caridad y Misioneros Paúles como una aventura comunitaria, donde la opción es realizada en el seno de un grupo que me acoge y me acompaña en el camino. Frente a la puerta abierta del sentido de la fiesta y de todo lo simbólico, tratemos de rehabilitar el mundo de los símbolos, reavivar todo lo ritual y hacer florecer de nuevo la imaginación festiva en la experiencia religioso-sacramental.

Después de todo esto, no podemos olvidarnos de nuestras fuentes de confianza en toda PJV para no caer en el pesimismo. Éstas son: confiar en la iniciativa de Dios, confiar en el corazón generoso de los jóvenes y confiar en la capacidad de la Compañía y de la Congregación para acoger lo nuevo, estando presentes en estos nuevos tiempos y lugares, detectando y acompañando a los que Dios llama.

Para que todo esto caiga en tierra buena, no podemos olvidar que existen algunos aspectos de nuestra IX ENCUENTROvida a los que tenemos que prestar más atención como son el reencontrar cierta holgura y sosiego en medio de la misión, el rescatar tiempos de calidad para la escucha y el encuentro, el desenterrar nuestro gozo por la vocación y el convencernos que tenemos un tesoro, una vida valiosa que ofrecer para el mundo, para la Iglesia y sobre todo para los pobres… y que merece la pena ser comunicada.

Tras las dos comunicaciones, tuvimos tiempo para la oración en la capilla compartiendo la experiencia de la vocación y "desenterrando" el tesoro, la perla que todos hemos recibido: nuestra propia vocación. Y es cuando uno recibe un regalo bonito no se cansa de enseñarlo a los demás. También todos nosotros hemos recibido un gran regalo, el regalo de nuestra propia Vocación; por tanto, mostrémoslo como tal.

La tarde se inició con la Memoria del trabajo realizado por el Equipo Interprovincial de Pastoral Vocacional, presentada por el P. Javier Serra y continuó con la revisión por Provincias del "Proyecto interprovincial de Pastoral Vocacional Vicenciano". Tras la puesta en común del trabajo y la cena, el día se cerró con un concierto-oración del grupo Ixcís, al que se unió el grupo de estudiantes de la Congregación de la Misión que estaba reunido en Ávila.

El trabajo del domingo, tras la oración, consistió en la participación en dos talleres de los cinco que ofrecía el Equipo organizador: el taller de la Palabra, de los Sentidos, del Servicio, de la Danza y del Cine. Estos talleres pretendían ser metodologías diversas para trabajar con jóvenes la dimensión vocacional. Por último, el Encuentro se clausuró con la Eucaristía presidida por el P. Eblerino Díez, Visitador de Salamanca.

Conclusión

Aunque es difícil ver frutos en este campo, este Encuentro vivido entre el realismo y la esperanza, nos IX ENCUENTROanima a seguir acompañando a jóvenes y ofreciéndoles como un "tesoro" la vocación vicenciana, a la vez que nos comprometemos a cuidar la vivencia de nuestra propia vocación.

Está claro que nos cuestan los desplazamientos, el salir de lo cotidiano, el escuchar a otros, pero cuando logras hacer "síntesis" de lo reflexionado, vivido y compartido notas que la mente se abre, el corazón se distiende y la ilusión se renueva.

Como nos decía Sor Evelye a las Hijas de la Caridad en la última Asamblea General, "vivamos con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración"(Rm 12,12). El testimonio gozoso y evangélico de nuestras Comunidades locales es un signo legible de la presencia de Jesucristo amado y servido en los pobres, es un signo fuerte de la belleza y de la actualidad de nuestra vocación (cf. C. 59).

¡Sepamos arriesgar la propuesta del compromiso! Que nuestra pastoral vocacional esté bien situada en el marco más amplio de la pastoral de jóvenes. ¡A veces, el terreno donde se siembra el buen grano de la palabra está erizado de obstáculos nuevos, pero sin embargo la fuerza germinativa de la semilla no ha disminuido, por tanto hay que trazar nuevos surcos incansablemente! (Sor Evelyne Franc, La Compañía hoy, Apertura de la Asamblea, 19 mayo 2009).

P. Juan José González y Sor Isabel Mª Higueras

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