| Celebramos en el patio del Colegio
un sencillo acto con el que dimos comienzo al mes de María.
Anteriormente, entre todos los niños y profesores del Colegio
elaboramos, con suma paciencia, un altar a la Virgen. Cientos de
papelitos unidos para formar un ramillete de flores, especial, “nuestro”.
Pretendíamos acercarnos a ella y descubrirla
desde los textos del Evangelio. Ella, la mujer fuerte, la mujer
disponible que encuentra en Dios su ALEGRÍA.
Los más pequeñitos le contaron a
María que querían aprender de ella a ser alegres,
que contaban con ella como Madre. |
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“Oh María sin pecado concebida,
ruega por nosotros,
ruega por nosotros que recurrimos a Ti.
Óyeme, oh María, Óyeme, Óyeme.
Ruega por nosotros,
ruega por nosotros, que recurrimos a Ti” |