Llegando mayo, nuestra devoción a la Virgen Milagrosa se
acentúa y profundiza aún más; es un mes que
invita a las manifestaciones externas.
Fue un día radiante de sol y todos los centros de la Provincia
de Jaén, nos encaminábamos a un punto común,
el Santuario de la Ermita de Santa Ana, lugar espacioso y pintoresco
lleno de olivos y nogueras, con unas vistas preciosas que te
invitaban a meditar y reflexionar sobre la grandeza y generosidad
de Dios Padre.
Una vez todos reunidos, sobre la diez y media de la mañana,
se hizo la presentación de grupos. Seguidamente y todos en
procesión, con sus correspondientes pancartas encabezadas
por la Bandera diocesana, nos dirigimos al Santuario rezando el Santo
Rosario, acompañado de cantos y unas preciosas moniciones
preparadas delicadamente por nuestra Hermana delegada diocesana,
Sor Ana Maria Cembellín que te animaban a la meditación.
En un rato de descanso, y preparando el momento más importante
del día, la Eucaristía, invitado por Sor Ana Maria,
se personó nuestro Señor Obispo D. Ramón del
Hoyo, con gran regocijo y satisfacción de todos. Delante de
la imagen de Santa Ana con su Niña Maria, nos dirigió unas
cariñosas y amables palabras de alegría y ánimo
y entusiasmo, invitándonos al fervor y servicio de la Sanísima
Virgen en nuestros hermanos. Se admiró el ver tantas personas
reunidas en un mismo caminar y nos invitó a ser sal y luz
con nuestras vidas allá donde quiera que nos encontremos.
Que con Maria, miremos siempre al futuro y que nuestros corazones
estén siempre abiertos al amor universal, porque Ella llevará siempre
el amor a nuestras familias, nuestros pueblos y ciudades.
Después de despedirse de nosotros, celebramos la Eucaristía,
presidida por el P. Paul venido de Andujar D. Antonio Jesús,
con la participación y ofrendas de todos los grupos. Mientras
la sobremesa, nos reunimos las Hermanas Delegadas y las presidentas
en el Santuario para tratar algunos asuntos y puntos relacionados
sobre la Asociación de la Medalla Milagrosa.
Después de dar gracias al Señor por llamarnos a esta
gran asamblea, y que nos ame tal como somos, que siempre nos infunda
el espíritu Vicenciano y que todo esto nos sirva para comprometernos
más con todos aquellos que nos necesiten, que estemos siempre
atentos a su llamada, y empezando en nuestros hogares sepamos hacer
siempre felices a los demás, iniciamos el viaje de regreso
a nuestros puntos de origen. El próximo año si Dios
quiere será en otro Santuario.
Conchi
Martínez
Presidenta AMM de Úbeda |