
El día 15 de Mayo “Día de la familia” la Dirección y claustro de profesores invitamos a varios abuelos de nuestros alumnos para que hablaran de su experiencia, de su infancia perdida.
Aquí exponemos la experiencia de uno de ellos:
“Pues allí estábamos, como niños, el primer día de escuela. Nos habían invitado para que entráramos a las clases en las que estudian nuestros nietos y nietas y les habláramos, desde nuestra experiencia. Los adultos siempre recordamos nuestra infancia con una mezcla de alegría y melancolía: la infancia esa etapa del ser humano que no sólo influirá en nuestros años posteriores, sino que su recuerdo, como un paraíso perdido, nos acompañara siempre.
En la clase,¡Que maravilla de rostros! ¡Qué expresiones de sorpresa! ¡Qué dulzura infantil entre las mesas! ¡Que espontaneidad! ¡Qué respuestas!
En sus manos blancas que subían y bajaban con las preguntas se iba desenrollando la madeja de ilusiones.
El tiempo se agotó y junto a la puerta y sin voluntad de marcharme, me despedía con esta recomendación: ”que cuando lleguéis a casa le deis un beso muy fuerte a vuestros abuelos y abuelas, y que llaméis por teléfono a los que no viven con vosotros”. ¡Sí! contestaron todos. Y dicho esto me rodearon todos y me llenaron de besos. En el alma clavados los llevo.”