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SABOREANDO EL REGALO DE REYES
Cuéntame Iñaqui, tu experiencia,
desde que comenzó a funcionar CALOR Y CAFÉ.
La
noche del 10 de diciembre fue la primera. Algo así como un
adelanto del regalo de Reyes. Al principio iba todas las noches.
Ahora, ya estamos más organizados: Un novicio de los PP.
Capuchinos hace las noches de lunes a jueves, de 12 de la noche
a 9 de la mañana. Hasta las doce, así como viernes,
sábado y domingo, alternamos: PP. Carmelitas, Padres Maristas,
Salesianos, Clero diocesano, Delegado de pastoral juvenil diocesana,
Cáritas, PP. Paúles, algún joven...
Es precioso, que haya tantas personas comprometidas y de procedencia
tan diversa, aunque veo que todo es gente de Iglesia... ¿Cómo
ha sido para implicar y aglutinar tantas fuerzas en torno a un proyecto?
Quizás,
por sensibilidad a una realidad que nosotros, la gente de Iglesia,
como tu dices, no obviamos, sino que asumimos por muy cruda que sea.
Personalmente ¿te resulta difícil la experiencia?
En
absoluto. Creo que ha sido una decisión providencial. Desgraciadamente,
no nos habíamos equivocado. Las plazas calculadas por Sor
Sabina, pernoctando en la “pensión de la Estrella”,
las hemos acaparado en CALOR Y CAFÉ. Son precisamente once.
No caben más. El local es pequeño, compartido con
las necesidades de otro grupo, como te indicó Sor Consuelo,
pero estamos contentos. Personalmente, lo vivo como un reto de mi
vocación. Este mundo del transeuntismo, de los pobres pobres,
carentes de todo, fue mi primer enganche vicenciano, que hizo derivar
mi vida hacia los Sacerdotes de la Misión.
Pero y, ¿la financiación? Será costosa.
Como
te hemos indicado, decidimos prescindir de las ayudas oficiales,
que condicionaban la puesta en marcha, pero no quiere decir que
no hayamos seguido insistiendo, mostrando ya la realidad de la noche
a quien quiera verla y procurando comprometer a todas las fuerzas
sociales.
Una respuesta oficial, ha sido por parte del Ayuntamiento,
que se ha hecho cargo de la limpieza y mantenimiento de local, que
comenzaron haciendo las Voluntarias vicencianas y la Asociación
de la Medalla Milagrosa. Del mismo Ayuntamiento estamos esperando,
para el corriente año, una subvención.
El café, la leche, las pastas..., además
de ser un gasto mínimo, no hay problema, nos surte el Hogar
de San Vicente de Paúl, dependiente de la Asociación
de San Vicente, cuya responsable es Sor Consuelo Bujidos. Los vasos,
las cucharillas.., son desechables y las servilletas, de papel.
Cuéntanos Iñaqui, cómo es el perfil de los usuarios
de Calor y Café.
En general, más
bien en su totalidad, son personas desarraigadas familiar, geográfica
y socialmente. De mentalidad anárquica, no se someten a ninguna
norma, por mínima que sea.
Su salud física totalmente alterada por la forma de vida: alcohólicos
crónicos, con problemas de cirrosis... “Yonquis”
con anticuerpos de Sida o con el síndrome avanzado, algunos,
con los días contados. Fáciles a incorporar todo tipo
de enfermedades: tuberculosis, neumonías, herpes...
Psíquicamente, son personas desestructuradas,
con un deterioro mental grande. Es el mayor inconveniente, para pedirles
un mínimo de normalidad en sus comportamientos, toda vez, que,
o se resisten a un tratamiento psiquiátrico o no lo siguen
por otras razones de control.
En positivo, tienen unos valores innegables: son
solidarios, receptivos, comunicativos, sensibles a los temas religiosos;
les gusta ser escuchados; necesitan hablar, desahogar, tienen una
carga negativa que la vida ha ido depositando, como un poso oscuro,
en su corazón. Cuando este poso se remueve, mejor no tocarlos,
pero cuando está en reposo, aflora todo la bondad, todos los
sentimientos que el hombre alberga en su corazón.
Y, ¿cómo es el día a día, o mejor la noche
a noche?
El
peor momento es el de la llegada entre 9 y 11 de la noche. Están
mal, han rodado todo el día... Han bebido “para olvidar”
o “para calentar” o “porque algo tienen que hacer”
y no saben hacer otra cosa.
Es un momento delicado y decisivo, para que el resto de la noche
sea tranquilo. Unos van directamente a acostarse, otros esperan.
Tenemos una pequeña salita, con una televisión; mientras
toman el café y van entrando en calor, la cercanía
y a veces, el sentarte a su lado en silencio, va serenando su ánimo.
Después, pueden entrar solos en el terreno de las confidencias
y “vomitar” todo lo que les está haciendo daño
en su interior. Poco a poco viene la calma.
Otras veces no es tan fácil, hay reacciones
agresivas, incluso muy agresivas... En esos casos hay que hacer
uso de todos los recursos que el sentido común te dicta y
dejar de lado la cara amable, para hacer valer unas mínimas
exigencias de respeto al lugar y a las personas que lo habitan.
En su perfil has destacado que son receptivos y sensibles a los temas
religiosos...
Bueno
he dicho mal, no a los temas religiosos, sino a lo que supone trascendencia,
espiritualidad.
Para entenderlo nos tenemos que situar en su mundo, en su mentalidad,
en su estilo. A su modo tienen un sentido de la trascendencia. Blasfeman,
pero paradójicamente invocan a Dios en determinados momentos.
Esos son los que aprovechamos para una catequesis ocasional. Para
mi son momentos muy gratificantes, porque se revela en ellos toda
la hermosura interior, que el mal trato de la vida no les deja aflorar
habitualmente.
O sea, hacéis una cura del espíritu, una sanación,
y los cuerpos...
Sí, también
los cuerpos; con alguna frecuencia llegan descalabrados, o con otro
tipo de heridas. Ahora mismo uno de ellos, tiene un horrible llaga
en la pierna, curarle cada día es una obra de artesanía
y una buena prueba por el olor que despide. No admite centros de salud,
ni hospitales, además tiene los días contados. Padece
sida en fase muy avanzada. Aquí se deja curar y es un momento
bellísimo, para las confidencias y la evangelización
en el cara a cara y corazón con corazón. Yo me siento
evangelizado y también un poco avergonzado. ¡Qué
fácil debería ser para mí ser bueno!
¿Valoran
de alguna manera esta alternativa?
Algunos sí,
dicen que nunca habían saboreado un “hotel de cinco estrellas”.
En su valoración, no entra el qué: las comodidades,
el espacio..., sino el cómo, es decir, las mínimas exigencias
para pernoctar, poder mantener su independencia y el respeto a su
identidad.
Otros no; están demasiado deteriorados. Usan y tiran. Vienen
y van. Entran y salen.
¿Conflictos
nocturnos, quejas de vecinos.....?
No ha habido ninguna queja de vecinos.
Tampoco algaradas ni ruidos por parte de los usuarios, ni intervenciones
policiales. De momento no contamos con vigilante nocturno, pero los
que pasamos la noche allí disponemos de un móvil, para
posibles emergencias, principalmente de enfermedad..., que son las
que hasta ahora hemos tenido. La Policía, las Ambulancias,
los Centros de salud..., conocen el pequeño recinto, saben
que son personas con un alto índice de riesgo a todos los niveles.
Además, a un lado y a otro de nuestra casa hay dos discotecas,
que hacen bastante ruido y que alteran más el silencio de la
noche.
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