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CALOR Y CAFÉ
(Tercer proyecto de acción conjunta de la FAMILIA VICENCIANA en León)
Génesis del proyecto
Hacia una feliz realidad
Saboreando el regalo de reyes
Otra perspectiva de alcance inmediato
La Familia vicenciana en León, cuenta en la actualidad con tres proyectos conjuntos: el Hogar de San Vicente de Paúl, Desayunos y Pozos en Mozambique, (Globalización de la Caridad, lucha contra el hambre), y desde diciembre del pasado año: CALOR Y CAFÉ.

3.– SABOREANDO EL REGALO DE REYES

Cuéntame Iñaqui, tu experiencia, desde que comenzó a funcionar CALOR Y CAFÉ.

   La noche del 10 de diciembre fue la primera. Algo así como un adelanto del regalo de Reyes. Al principio iba todas las noches. Ahora, ya estamos más organizados: Un novicio de los PP. Capuchinos hace las noches de lunes a jueves, de 12 de la noche a 9 de la mañana. Hasta las doce, así como viernes, sábado y domingo, alternamos: PP. Carmelitas, Padres Maristas, Salesianos, Clero diocesano, Delegado de pastoral juvenil diocesana, Cáritas, PP. Paúles, algún joven...

Es precioso, que haya tantas personas comprometidas y de procedencia tan diversa, aunque veo que todo es gente de Iglesia... ¿Cómo ha sido para implicar y aglutinar tantas fuerzas en torno a un proyecto?

   Quizás, por sensibilidad a una realidad que nosotros, la gente de Iglesia, como tu dices, no obviamos, sino que asumimos por muy cruda que sea.

Personalmente ¿te resulta difícil la experiencia?

   En absoluto. Creo que ha sido una decisión providencial. Desgraciadamente, no nos habíamos equivocado. Las plazas calculadas por Sor Sabina, pernoctando en la “pensión de la Estrella”, las hemos acaparado en CALOR Y CAFÉ. Son precisamente once. No caben más. El local es pequeño, compartido con las necesidades de otro grupo, como te indicó Sor Consuelo, pero estamos contentos. Personalmente, lo vivo como un reto de mi vocación. Este mundo del transeuntismo, de los pobres pobres, carentes de todo, fue mi primer enganche vicenciano, que hizo derivar mi vida hacia los Sacerdotes de la Misión.

Pero y, ¿la financiación? Será costosa.

   Como te hemos indicado, decidimos prescindir de las ayudas oficiales, que condicionaban la puesta en marcha, pero no quiere decir que no hayamos seguido insistiendo, mostrando ya la realidad de la noche a quien quiera verla y procurando comprometer a todas las fuerzas sociales.
 
   Una respuesta oficial, ha sido por parte del Ayuntamiento, que se ha hecho cargo de la limpieza y mantenimiento de local, que comenzaron haciendo las Voluntarias vicencianas y la Asociación de la Medalla Milagrosa. Del mismo Ayuntamiento estamos esperando, para el corriente año, una subvención.
 
   El café, la leche, las pastas..., además de ser un gasto mínimo, no hay problema, nos surte el Hogar de San Vicente de Paúl, dependiente de la Asociación de San Vicente, cuya responsable es Sor Consuelo Bujidos. Los vasos, las cucharillas.., son desechables y las servilletas, de papel.

Cuéntanos Iñaqui, cómo es el perfil de los usuarios de Calor y Café.

   En general, más bien en su totalidad, son personas desarraigadas familiar, geográfica y socialmente. De mentalidad anárquica, no se someten a ninguna norma, por mínima que sea.
   
Su salud física totalmente alterada por la forma de vida: alcohólicos crónicos, con problemas de cirrosis... “Yonquis” con anticuerpos de Sida o con el síndrome avanzado, algunos, con los días contados. Fáciles a incorporar todo tipo de enfermedades: tuberculosis, neumonías, herpes...
   
   Psíquicamente, son personas desestructuradas, con un deterioro mental grande. Es el mayor inconveniente, para pedirles un mínimo de normalidad en sus comportamientos, toda vez, que, o se resisten a un tratamiento psiquiátrico o no lo siguen por otras razones de control.
 
   En positivo, tienen unos valores innegables: son solidarios, receptivos, comunicativos, sensibles a los temas religiosos; les gusta ser escuchados; necesitan hablar, desahogar, tienen una carga negativa que la vida ha ido depositando, como un poso oscuro, en su corazón. Cuando este poso se remueve, mejor no tocarlos, pero cuando está en reposo, aflora todo la bondad, todos los sentimientos que el hombre alberga en su corazón.

Y, ¿cómo es el día a día, o mejor la noche a noche?

   El peor momento es el de la llegada entre 9 y 11 de la noche. Están mal, han rodado todo el día... Han bebido “para olvidar” o “para calentar” o “porque algo tienen que hacer” y no saben hacer otra cosa.
Es un momento delicado y decisivo, para que el resto de la noche sea tranquilo. Unos van directamente a acostarse, otros esperan. Tenemos una pequeña salita, con una televisión; mientras toman el café y van entrando en calor, la cercanía y a veces, el sentarte a su lado en silencio, va serenando su ánimo. Después, pueden entrar solos en el terreno de las confidencias y “vomitar” todo lo que les está haciendo daño en su interior. Poco a poco viene la calma.
 
   Otras veces no es tan fácil, hay reacciones agresivas, incluso muy agresivas... En esos casos hay que hacer uso de todos los recursos que el sentido común te dicta y dejar de lado la cara amable, para hacer valer unas mínimas exigencias de respeto al lugar y a las personas que lo habitan.

En su perfil has destacado que son receptivos y sensibles a los temas religiosos...

  Bueno he dicho mal, no a los temas religiosos, sino a lo que supone trascendencia, espiritualidad.
Para entenderlo nos tenemos que situar en su mundo, en su mentalidad, en su estilo. A su modo tienen un sentido de la trascendencia. Blasfeman, pero paradójicamente invocan a Dios en determinados momentos. Esos son los que aprovechamos para una catequesis ocasional. Para mi son momentos muy gratificantes, porque se revela en ellos toda la hermosura interior, que el mal trato de la vida no les deja aflorar habitualmente.

O sea, hacéis una cura del espíritu, una sanación, y los cuerpos...

   Sí, también los cuerpos; con alguna frecuencia llegan descalabrados, o con otro tipo de heridas. Ahora mismo uno de ellos, tiene un horrible llaga en la pierna, curarle cada día es una obra de artesanía y una buena prueba por el olor que despide. No admite centros de salud, ni hospitales, además tiene los días contados. Padece sida en fase muy avanzada. Aquí se deja curar y es un momento bellísimo, para las confidencias y la evangelización en el cara a cara y corazón con corazón. Yo me siento evangelizado y también un poco avergonzado. ¡Qué fácil debería ser para mí ser bueno!

¿Valoran de alguna manera esta alternativa?

   Algunos sí, dicen que nunca habían saboreado un “hotel de cinco estrellas”. En su valoración, no entra el qué: las comodidades, el espacio..., sino el cómo, es decir, las mínimas exigencias para pernoctar, poder mantener su independencia y el respeto a su identidad.
Otros no; están demasiado deteriorados. Usan y tiran. Vienen y van. Entran y salen.

¿Conflictos nocturnos, quejas de vecinos.....?

No ha habido ninguna queja de vecinos. Tampoco algaradas ni ruidos por parte de los usuarios, ni intervenciones policiales. De momento no contamos con vigilante nocturno, pero los que pasamos la noche allí disponemos de un móvil, para posibles emergencias, principalmente de enfermedad..., que son las que hasta ahora hemos tenido. La Policía, las Ambulancias, los Centros de salud..., conocen el pequeño recinto, saben que son personas con un alto índice de riesgo a todos los niveles.
Además, a un lado y a otro de nuestra casa hay dos discotecas, que hacen bastante ruido y que alteran más el silencio de la noche.

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