No lo cortéis, es como el hombre que no quiere a sus hermanos. Como el hombre que no da pan a quien tiene hambre, ni agua a quien tiene sed. No lo cortéis, os haréis daño.
Pero…si no sirve para nada.
Podríamos regarlo para ver si reverdece, o llevarlo al parque para que lo cuide el jardinero.
¡Bah!, ya podéis hacer los que queráis, el árbol seco no sirve para nada.
Lo cortaremos y lo echaremos al fuego.
Todos tenemos algo de árbol seco… pero siempre queda un poco de esperanza. ¿No habrá un poco de vida dentro del árbol? Será cuestión de “abonar” y regar ese árbol seco. No lo cortéis. Si cortáis el árbol, nunca podrá brotar ni un retoño joven y fuerte. No lo cortéis, os hará daño.
¿Qué podemos hacer con el árbol seco?
Lo adornaremos con hojas y flores, y hasta las aves se posarán en sus ramas.
Y en su tronco grabaremos corazones para que duren siempre en su corteza.
Adornaremos el árbol seco y grabaremos corazones.
¡Eso! Vamos a buscar solución a esa sequía. Hay muchas clases de aguas…