“Ni
bien ni mal ni regular. Para acertar has de practicar la ACEPTACIÓN
INCONDICIONAL”
Este trabalenguas bien podría
ser una síntesis de las intensas Jornadas de Pastoral
Sanitaria que, dirigidas por el joven matrimonio formado
por Julián y Beatriz, tuvieron lugar en Santa
Brígida del 12 al 14 de noviembre.
Ellos, como buenos médicos y psicólogos,
se basaron en el poder sanador que se esconde detrás de una
buena comunicación para presentarnos, a modo de peldaños,
una escalera de actitudes que, bien trabajadas desembocarán,
con toda probabilidad, en la actitud sanadora por excelencia: LA
ACEPTACIÓN INCONDICIONAL. Ante una numerosa audiencia,
que se mostraba muy motivada hacia el tema, los ponentes tuvieron
que predicar con el ejemplo, pues hubo un auténtico bombardeo
de preguntas y aportaciones. Probablemente ya contaban con ello,
porque atendían amablemente a todos, e incluso animaban para
que siguieran otros. Pero ¿de qué hablaron por fin?
Para empezar nos presentaron las tres actitudes básicas para
una relación sana: La Empatía, la Congruencia y la
Aceptación Incondicional.
La congruencia la presentaron
como “la capacidad para mostrarme tal y como soy”. Una
frase lo define: “Mi cara es rostro, no-máscara”.
En la congruencia se distinguen dos niveles:
- PRIMER
NIVEL: La
transparencia, que es la concordancia entre
lo que sé de mí y lo que muestro de mí.
En la práctica se traduce en la coherencia entre
el nivel verbal y el no verbal (que mis gestos estén
de acuerdo con mis palabras)
- SEGUNDO NIVEL: La autenticidad, que
es la congruencia entre mi idea de YO y mi YO real. Es la persona que sabe lo
que siente y dice lo que siente.
Hay muchas personas que reprimen sentimientos porque han sido educadas
en ese sentido. Manifiestan otro sentimiento, que es el sentimiento máscara.
Como aquellas mujeres que dicen sentir tristeza, pero lo que realmente
sienten es rabia contenida.
Otra idea que lanzaron es que no hay sentimientos buenos o malos.
Los sentimientos no pueden ser morales porque no los elegimos. Otra
cosa diferente son las acciones que emprendemos llevados por ellos.
Fuimos invitados a trabajar en un “sentimiento de no juicio” (con
nosotros mismos y con los demás), sino cultivar una MIRADA
CONTEMPLATIVA. Esta actitud lo que intenta es comprender,
no enjuiciar.
La empatía es
el arte de captar el mundo del otro desde el otro. Escucharle no
desde mí, sino desde él.
Escuchar no sólo las palabras sino sus significados,.emociones.
Implica alejarse de cierto tipo de respuestas:
- VALORATIVA: Sugieren
como debería el sujeto actuar o pensar.
Respuestas a desechar, pues la persona se siente enjuiciada.
- EXPLORATORIA: Intenta
obtener más datos, profundizar más. Aquí hay
que tener cuidado con lo que se pregunta.
- TRANQUILIZADORA: Tiende a reconfortar al otro, a calmarle, intentando convencerle
de que lo que le pasa no es tan grave, que su sentimiento es
exagerado.
- INTERPRETATIVA: Instruye
al sujeto sobre sí mismo, explicando lo que ocurre
a través de las causas. Indica cómo debe
entender lo que pasa.
- COMPRENSIVA: El ayudador comprende el mundo interior del otro, capta el tono afectivo de lo que le comunica. Se hace cargo de
su punto de vista y así se lo hace saber. Este es el tipo de intervención
a la que debemos tender.
La
aceptación
incondicional Implica respeto
y calidez no posesiva. Confiar en los recursos y la capacidad de
la otra persona. Ausencia de juicio. Aceptar el mundo de valores
y significados de la otra persona.
Pero, ACEPTACIÓN INCONDICIONAL NO SIGNIFICA APROBACIÓN
INCONDICIONAL.
Al principio de las Jornadas nos invitaron a dibujar un perchero
que sería donde iríamos colgando todo aquello que quisiéramos
llevarnos de lo aprendido en estos días. Estas ideas nos habrían
de valer para incorporarlas a nuestro particular “guardarropa
psicológico”, algo que nos valiera para nuestra vida
de relación.
Muchas otras actividades salpicaron estas
Jornadas convirtiéndonos a todos en “ensayadores” de
una comunicación ideal, a la vez que “examinadores” de
la actuación de los compañeros.
No sólo por propia experiencia, sino por los comentarios
que se oían entre el público asistente, tanto la elección
del tema, como de los ponentes y la dinámica seguida, consiguieron “meterse
en el bolsillo” a una concurrencia de lo más variada
y de ambientes muy diferentes. Animo a los organizadores a seguir en esta línea de calidad,
ofreciendo temas de tanto interés y calado que superan el ámbito
de lo estrictamente sanitario y llegan a todo tipo de personas. Muchas
gracias por ofrecernos motivos para seguir creciendo como personas
y como cristianos, que puedan ir impregnando los ambientes en que se
mueven de un suave perfume a Humanidad Renovada. |