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IGLESIA
Y SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN. Conclusiones |
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IGLESIA
Y SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
Internet: un nuevo ámbito pastoral (Sigüenza 22-24 de mayo de 2002) Conclusiones |
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Las Comisiones Episcopales de Comunicación Social de Portugal y de España, reunidos en Sigüenza (España) los días 22 al 24 de mayo para celebrar su encuentro anual, bajo el lema Iglesia y Sociedad de la Información. Internet: un nuevo ámbito pastoral, han llegado a las siguientes conclusiones: 1. Fieles a la doctrina y espíritu del Concilio Vaticano II, que considera a los medios maravillosos inventos de la técnica (Decreto Inter mirifica, n. 1), manifestamos nuestra mirada positiva sobre Internet y, en consecuencia, alentamos el uso de la Red en todos los ámbitos eclesiales, desde las diócesis a las parroquias y comunidades religiosas, pasando por los centros educativos. 2. Valoramos las iniciativas y proyectos eclesiales en Internet que ya se están llevando a cabo en nuestros dos países, ya sea en la Web de las diócesis, parroquias o comunidades religiosas, o en los servicios más complejos de portales o iniciativas educativas y catequéticas a través de la Red. 3. Pensamos, además, que Internet ofrece grandes ventajas para una más ágil y eficaz gestión de los servicios pastorales en nuestros respectivos países y, sobre todo, para llevar a cabo una auténtica comunión de bienes, por la que personas de todo el mundo pueden acceder, de forma fácil y rápida, a los contenidos del rico patrimonio doctrinal, ascético y cultural de la Iglesia. Animamos, por ello, a las instituciones eclesiales de Portugal y España a colocar en la Red de forma atractiva y accesible este gran activo de nuestra Iglesia. 4. Pero, sobre todo, deseamos destacar que, fiel a su misión, la Iglesia tiene en Internet un ámbito privilegiado en el que anunciar el Evangelio de Cristo a los hombres y mujeres de hoy, especialmente a los más jóvenes, a fin de acompañarles en las autopistas de la información, como Jesús hiciera un día con los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35) y darles, con un lenguaje apropiado, razón de la esperanza cristiana. Especial servicio pueden prestar en este campo los comunicadores cristianos con su testimonio de vida y con el ejercicio de su profesión periodística o informática. 5. Internet es mucho más que un medio de comunicación: es el exponente más emblemático de la nueva cultura en la que tanta influencia tiene los medios de comunicación y las nuevas tecnologías que los hacen posible, por ello mismo creemos que la Red no sólo ha de ser un medio o instrumento para evangelizar, sino que ella misma ha de ser evangelizada, inculturando en el ciberespacio el Mensaje de Jesús. 6. En este sentido evangelizador, la Iglesia siente que Internet debe conducir a la integración en la comunidad cristiana, por parte de todos los que utilizan la Red. No se dará auténtica evangelización sin una efectiva integración comunitaria. 7. Uno de los aportes fundamentales de la Iglesia a Internet está en la oferta de su sabiduría moral, nacida del Evangelio, a fin de que la Red contribuya a una comunicación basada en el respeto a la dignidad de la persona humana y al bien común. Desde estos criterios éticos, pedimos que las peculiaridades técnicas de Internet y su carácter libre y universal no dispensen de su uso responsable y de una armonización de derechos y libertades. 8. El ciberespacio tampoco puede distraer de la necesaria convivencia familiar y social. Por eso invitamos a padres y educadores a un cuidadoso seguimiento del uso de Internet por parte de los más jóvenes, lo que implica una adecuada formación de éstos como usuarios responsables de Internet y la diligente vigilancia sobre los sitios, contenidos y personas de la Red que frecuentan los más pequeños. Esta misión incumbe igualmente a la Iglesia en la catequesis, en la enseñanza religiosa y en la formación permanente de los padres. 9. Pedimos, así mismo, que las administraciones públicas faciliten el acceso a la Red de los grupos humanos más desfavorecidos, posibilitando así que ésta contribuya a una efectiva solidaridad entre los pueblos y se superen los efectos negativos de la globalización, que no ha de ser sólo económica, sino también de la solidaridad. 10. Reivindicamos, al mismo tiempo, el valor del servicio público de la comunicación si ésta quiere ser auténticamente social, y rechazamos, por ello, la cada vez mayor consideración economicista de los medios. Entre las exigencias de este servicio social de la comunicación está la consideración del hecho religioso, que forma parte de la vida y cultura de los hombres y mujeres de nuestros países y, por tanto, de la realidad informativa que los medios han de reflejar. 11. Esta exigencia de que los contenidos religiosos formen parte de la programación de los medios de comunicación, sobre todo radiofónicos y audiovisuales, afecta especialmente a los medios de titularidad pública, en los que los grupos especialmente significativos entre ellos las confesiones religiosas en proporción a su implantación social- han de tener reconocido su acceso, no sólo de una manera formal, sino real, facilitándoseles por los poderes públicos los recursos humanos, materiales y técnicos que hagan efectivo este derecho. 12. Por, último, queremos poner de manifiesto el grato ambiente de oración, fraternidad, reflexión y diálogo, vivido en estos encuentros anuales de nuestras comisiones episcopales, lo que los hace especialmente útiles para nuestro servicio pastoral a las comunicaciones sociales de nuestros respectivos países. Sigüenza (Guadalajara), a 24 de mayo de 2002. |