FOEVI Julio '2001
- Quinta Promoción
Encuentro en Murguia y Berçeau
Con la llegada del mes de julio, cada año llegan las vacaciones. Termina
el curso escolar y comienza el tiempo estival: verano, siesta, familia,
calor..?, sol..? descanso..?
Pero el tiempo de ocio también puede
ser tiempo de formación, tiempo de crecimiento. Y esto, seguro, lo
sabe San Vicente, o por lo menos, sus Hijas de la Caridad.
Por esos estamos aquí, en el FOEVI
2001. Si San Vicente dijo de sí mismo que era un alumno de cuarta,
pues nosotros somos de quinta; de la 5ª Promoción FOEVI. Y siendo
la 5ª, somos la 1ª Promoción del Tercer Milenio; y también somos la
última Promoción de un Berçeau con francos franceses. El próximo curso,
los que vengan traerán euros, la nueva moneda de la Unión Europea:
dinero para la unión y nosostros unidos, sin dinero; y para colmo
nos traen a "Gasteiz" (Vitoria). No sé qué vamos a gastar... que ganamos
menos que un maestro de escuela.
Así que la próxima Promoción visitará
los lugares vicencianos con euros en efectivo para comprar la madallita
de la Milagrosa y la postal de la casita... "La casita"... con más
de 200 metros cuadrados... Todo mi piso es más pequeño que la habitación
donde nació el santo.
Y la encina centenaria que acoge a
la Virgen y a todo aquel que se resguarde de la lluvia... Por que
mira que llueve en el Berçeau. Ahora comprendo su longevidad y lozanía.
La encina, la Milagrosa, la casita,
la postal y los euros... Por cierto, ¿cuántos euros valdrá una postal?
Os imagináis a esas hermanas, Hijas beneméritas de la Caridad, que
seguro conocieron a San Vicente en persona, que venden los souvenirs
en el Berçeau intentando responder a la pregunta ¿cuántos euros vale
una postal...? Lo tengo: la regla de tres de las fechas del nacimiento
de San Vicente, multiplicado por el día de la fecha de su ordenación
sacerdotal, dividido por el año en que el obispo ciego firmó el documento.
Y hemos vuelto del Berçeau chorreando
espíritu vicenciano... para que luego digan que el profesorado no
se moja bastante...
De toda la Península ibérica y sus
comunidades isleñas, de toda la España vicenciana, hemos venido hasta
Euskadi a una reunión de compañeros y nos hemos encontrado como amigos...;
hemos venido a conocer más a San Vicente y hemos conocido mejor a
Jesucristo; hemos venido a saber cosas y hemos aprendido vida... Hemos
venido todos cargados de ilusión y salud... y algunos se van en silla
de ruedas. Alguno, en vez de al Berçeau tenía que haber ido a Lourdes.
Y todo lo bueno se acaba. Y al final
llega la despedida; con un hasta luego porque seguiremos unidos en
lo más profundo de nuestro ser y de nuestro quehacer. Seguiremos trabajando
por un Proyecto común que nos hace familia, que nos compromete y que
nos complica la vida pero también nos la enriquece.
Juntos en San Vicente, seguiremos creyendo
y creando un mundo según los valores del Evangelio, con la fuerza
del Espíritu Santo y de la queimada gallega.