El cierre del Colegio de Sant Vicente de Paül de Figueres, nos condujo a una reflexión
para ver por donde podríamos, las Hijas de la Caridad, reconducir nuestra presencia en Figueres, como Comunidad que había vivido y amado la docencia en esta ciudad durante 110 años.
La Providencia ha ido abriendo caminos; más que caminos, diríamos senderos, dada la complejidad de toda obra en sus comienzos.
Y puesto que acabamos de comenzar, no narraremos proezas ni triunfos; diremos algunas cosas, con la sensación de quien pisa tierras movedizas. No queremos, por supuesto, ocultar nuestra alegría al ver que a este solar, rehecho, acuden cada día una treintena de adolescentes y, a los que atendemos desde un proyecto que quiere ser coherente con los principios fundacionales de esta Institución centenaria: la ayuda a los que más lo necesitan. El proyecto Ksameu (mi casa), se ha ido configurando como un servicio a jóvenes y adolescentes que, voluntariamente, quieran formar parte de él, asumiendo derechos y deberes. La Fundación “Escola Privada Sant Vicenç de Paül”,
es consciente de que ha engendrado un proyecto “pobre”,carente de recursos materiales, siempre a la espera de que la ”herencia María Pagès”, generosa aportación de una señora de Figueres, venga, con el tiempo, a resolver los problemas económicos que toda actividad lleva consigo.
El día 18 de Noviembre, recibíamos a los primeros adolescentes; eran 10. Muy pocos, decíamos…; ello nos llevó a pensar si no sería mejor esperar, hacer llegar la propaganda a los institutos y, mientras, ir gestionando posibles ayudas desde diferentes Instituciones públicas. Un golpe de coraje nos animó a comenzar… con la confianza puesta en un mejor futuro.
Con sólo dos meses de rodaje, a Ksameu nos llegan, cada día, treinta adolescentes. Número que nos parece adecuado para ir haciendo camino; por ello, hemos parado las admisiones. De no ser así, estaríamos hablando, ahora, de unos 50 usuarios.

Nuestra tarea consiste en ir haciendo vida los principios descrito en el Proyecto: acogida y ayuda. Acogida que queremos se traduzca en un talante familiar, haciendo que los y las adolescentes se encuentren como en su propia casa. Nuestra intención es trabajar para que la relación entre ellos y las personas que los atienden sea una vía de integración en la lengua y cultura del entorno. La ayuda se encamina a cualquier ámbito donde intuimos que el colectivo necesita: refuerzo escolar, talleres, actividades lúdicas, acompañamiento individual mediante un proyecto de tutorías.
Las personas implicadas en el Proyecto, tanto en su elaboración como en la ayuda presencial de servicio a los adolescentes, vivimos con ilusión el reto que se nos plantea. Necesitamos de recursos personales y de un fuerte sentimiento de equipo para conectar con adolescentes que van cargados de contravalores y de un desarraigo cultural notable.
No es menor el problema, cuando de los 30 adolescentes, 25 proceden del norte de África, con un bagaje cultural y religioso diferente. Nos motiva nuestro ser de creyentes, sabiendo que Jesús, el modelo, nos invita a hacer el bien “a diestra y a siniestra”, a tiempo y a destiempo… la faena restante la hace y hará Él.
Hoy por hoy hemos de decir que “la mies es mucha y que los operarios son pocos”. Es difícil conectar con un voluntariado cualificado para ayudar, eficazmente, a los adolescentes en según el momento académico en el que se encuentren: ESO o Bachillerato.
Nuestra Comunidad tiene asumido el compromiso de colaborar, con todos nuestros recursos humanos y espirituales, a una obra por la que ha apostado la Provincia de Barcelona. Esperamos que este camino abierto llegue a buen término.
Rosa Mendoza
Hija de la Caridad
Provincia de Barcelona