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Hermana Sor Montserrat Roset. SU HOJA DE RUTA (enero 2005)
     
...hay que decir: "No soy de aquí ni de allí sino de todas partes adonde Dios quiere que vaya" (S.V. 31.07.1634)
  

    La Hija de la Caridad de ayer y de hoy, nació y se educó para seguir la hoja de ruta marcada por la Providencia. Convencida de su ser de "trabajadora como sirvienta", va haciendo la experiencia de "resituaciones" frecuentes. Su identidad no entra en conflicto con su hacer cotidiano porque siempre se sabe "enviada".

     Cuando "manda" la disposición interior, cualquier trabajo se hace DON... Importa poco que la herramienta sea una escoba, una olla o un ordenador... Para la Compañía de las Hijas de la Caridad cuenta más quien más pone de sus cualidades al servicio de Dios y del prójimo. Darse en sencillez, humildad y caridad, es la garantía de haber asumido el Carisma de Vicente de Paúl.

     No cabe duda que será feliz, aquí y en el reino de Dios, la Hija de la Caridad que vive y trabaja, siguiendo su ruta, e intentando sembrarla de amor efectivo y afectivo.

    Este breve perfil de Hija de la Caridad es el homenaje que la Provincia de Barcelona tributa a nuestra Hermana Sor Montserrat Roset, que ha subido a la Casa del Padre el día 24 de Enero de 2005.

    Con sumo gusto adjuntamos la carta del P. MasCullen, llena de afecto hacia Sor Montserrat.

Hermana Sor Montserrat Roset
¡Que el Señor conceda el descanso a Sor Montserrat! ¡Qué gran persona era, qué persona tan delicada fue. Mi deuda con ella es inmensa. No sólo por el trabajo que me hizo durante los 12 años que trabajamos en la Curia en Roma, sino también por el ejemplo de su vida, tan sensata, tan atenta con la gente, tan refinada en sus gustos, tan humilde en su comportamiento y -una cualidad que yo admiraba especialmente en ella- su buen sentido del humor.

    Estoy escribiendo esto por la tarde, y era precisamente hacia esta hora cuando cada día yo bajaba a su despacho para firmar las cartas que ella había estado traduciendo y escribiendo durante gran parte de la mañana. Era muy extraño que no compartiéramos algún chiste y que no nos riéramos cordialmente juntos, mientras yo leía el texto y firmaba cada una de las cartas. Con frecuencia yo sólo le escribía, en unas pocas palabras en inglés, los puntos de respuesta para cada carta, dándole el contenido de lo que quería decir, y invariablemente, Sor Montserrat no solamente traducía mis sentimientos con toda exactitud, sino que además acababa la carta de una manera muy delicada. Con frecuencia, me di cuenta que al acabar una carta tenía presente la fiesta de comunidad que estaba próxima a celebrarse, y añadía una referencia a dicha fiesta al final, con el deseo de que fuera celebración para quien recibiría dicha carta. ¡Qué oportuno ha sido el Señor al llamarla a Él en la víspera de la fiesta de la Fundación de la Congregación de la Misión.

    Era evidente que había recibido una educación refinada tanto en su familia como en su escuela. En una ocasión recordaba como en la escuela convento, en que estudiaba, dirigido por una Orden francesa de monjas, a las jóvenes se las enseñaba a saludar cada día a la reverenda Madre de la Comunidad inclinando un poco la cabeza a modo de cortesía hacia ella y diciendo en francés: J'ai l'honneur, ma Mère, de vous souhaiter, une très bonne journée

    Cuando yo hube memorizado la frase y en las ocasiones en que me encontraba con Sor Montserrat por la mañana en la escalera, yo usaba la frase para saludarla. Ella casi se moría de un ataque de risa...

    La cantidad de cartas que habrá escrito, para mí, para el P. Richardson y durante un año para el P. Malonney - sólo Dios lo sabe. Él mejor que nadie sabe que Sor Montserrat fue una verdadera Hija de la Caridad, una amante de Nuestro Señor y de su Madre y de la Comunidad a la que Él le condujo.

    Fue para mi una gran satisfacción, en estos últimos años, cuando en mis visitas a Barcelona veía cuan integrada estaba en la comunidad de la Casa Provincial, el amor del que disfrutaba y los cuidados que se le prodigaron en la última casa donde falleció. A ti, Sor M. Cruz, Sor Carmen y a todas las Hermanas que la habéis conocido desde 1993, os doy el pésame.

    Esta tarde celebraré la Misa por el descanso de su alma. Mañana tenemos un encuentro Provincial aquí, en nuestra casa. Si no fuera por esto, habría cogido un avión esta tarde para volar a Barcelona y poder estar presente en la Misa de funeral. Éste había sido mi plan en el caso de que ella me precediera. Sé que comprenderás que en estas circunstancias no me es posible hacerlo. Estaré con toda seguridad con vosotros en espíritu, cuando acompañen su alma al Señor y su cuerpo para descansar en la tierra de su amada Catalunya.

 

En el amor de nuestro Señor, con agradecimiento... Richard McCullen C.M.
Punto de trobada de la Província

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