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SEAS BIENVENIDA, YOLANDA (diciembre 2009)

SEAS BIENVENIDA, YOLANDA

5 de diciembre del 2009

“¡Salvador mío, te pido que estas Hermanas no vivan más que de tu vida, por la imitación de tus virtudes!”. Hermanas mías, para obtener esta gracia recurramos a la Madre de Misericordia, vuestra gran Patrona. (Conf. 8 de diciembre de 1658)

   Al recordar los 350 años de la muerte de nuestros fundadores, me he propuesto leer las conferencias y cartas de sus últimos años; son escritos que tienen un alto valor testamentario… Tanto Vicente como Luisa hablan con conocimiento de causa y cualquier palabra tiene el peso de la santidad.

   Quisiera que ese párrafo de San Vicente, lleno de sugerencias, hiciera de fondo para mi postal debenvinguda bienvenida, Yolanda. Has llamado a la puerta de la Compañía, con un manifiesto, que si más no, es el fruto de una reflexión llevada tiempo ha. Ante la numerosa asamblea que te acompañaba el día cinco de diciembre, decías haberte sentido “buscada” por Dios; que su insistente llamada había provocado tu respuesta afirmativa.

   En toda la historia de la Salvación, los encuentros con Dios suelen ser misteriosamente reveladores de una misión. Si, Dios inspira, sugiere, pide y, si hay confianza…, exige. Así le sucedió a Moisés, al que tú, por lo visto, has tratado de implicar en tu vocación. El pueblo hebreo, lastimado en su dignidad clamaba y obligaba a Dios a buscar, no al más locuaz, y sí al más confiado. Así suelen ser las llamadas: no sospechadas, no sujetas a la edad, aunque siempre amorosas, como lo es Él.

   San Vicente afirma, por experiencia propia, que sin “vida de Dios” la entrega a los demás adolece de flojedad, cuando no de puro altruismo. “La vida de Dios” en la Compañía viene marcada por la misión que su Hijo vino a realizar en la tierra… que no era “ser servido” sino servir. Es la vida a la que aspiras, Yolanda, pues te duele la humanidad orillada, te duele el hermanos más débil. Tu deseo de servir es la llave que te abre la puerta de la Compañía de las Hijas de la Caridad. Entra, con el gozo que manifiestas, gozo que no menguará, mientras no se apague en ti el fuego del amor. Y, ya sabes, ésta es una gracia que, por serlo, se ha de pedir… pedirla a quien puede, a María, “nuestra gran Patrona”, en expresión de San Vicente.

   Detrás de esa puerta a la que has llamado, hay una ingente muchedumbre de Hijas de la Caridad; hurgando en la historia, las irás conociendo. ¡Todo un derroche de amor a lo largo y ancho de nuestro mundo! Desde Luisa de Marillac, Bárbara la Grande, Margarita Chétif, etc. hasta ti, ciudadana de Barcelona, se ha ido escribiendo una historia de servicio, que llega al corazón de Dios. La protección de María ha sido notoria, mostrándose Madre y Guardiana. Más bien diría Madre, siempre a punto de levantar ánimos y de disimular caídas y flaquezas… porque también las hubo y las hay; las verás y entenderás que es posible la superación.

   Ya sé que te gusta el canto “les mans ben buides”. Está bien… pero ya conoces el empeño que has puesto en el campo de la educación. No llegas con las manos vacías, Yolanda. El bien que has hecho, con Dios al frente, es tu dote… Bien está el “vaciarnos” para que entre Él, pero lo bueno que tenemos, no es un tropiezo, porque también es obra suya… lo menos bueno, ya lo tiene superado.

BENVINGUDA

   La Navidad, ya cercana se nos presenta como una catequesis magistral; el misterio de un Dios hecho hombre es una invitación constante a lo que quieres entender con ese canto: “deixar-ho tot als seus peus”… Te invito a leer lo que escribía Santa Luisa a dos Hermanas el 28 de diciembre de 1659, pocos meses antes de morir:

“Me invitan ustedes a que vaya junto al Pesebre para encontrarme con ustedes a los pies del Niños Jesús y de su Santa Madre; tal y como me lo dicen, me parece entender que allí se encuentran, en efecto, llenas de amor. Del Niño Jesús aprenderán, queridas Hermanas, los medios para practicar las sólidas virtudes que su santa Humanidad ejerció en el Pesebre desde su nacimiento; de su infancia alcanzarán cuanto necesiten para llegar a ser verdaderas cristiana y perfectas Hijas de la Caridad”.

   Esa entrega amorosa de Dios, es la fuerza con la que contamos: su palabra, su Pan, la Comunidad que regenera y los hermanos a quienes servimos; nutrientes, más que sobrados, para trillar el camino que has decidido empezar.

   Querida Yolanda, no sé que más puedo decirte; creo que lo dijiste todo. Tu decisión, expresada con tanto coraje, nos llenó de alegría; alegría que vi en el rostro de tu madre, en el de tus familiares, en el de tus compañeros y compañeras. Satisfacción en todas las Hijas de la Caridad que te acompañábamos. Gozo en Sor María Cruz que, en nombre de toda la Provincia de Barcelona, te hace un hueco entre nosotras; no un hueco forzado, y si esperanzado. Hace sólo un año recibíamos a Nuria… Dios quiera que concluyamos estos 350 años de la muerte santa de nuestros Fundadores, agregando nuevos brotes a la gran familia de Vicente y Luisa.

   A modo de resumen: ¡Como me gustaría vivir lo que aquí he expresado! Así lo pido al Señor, para mi y para toda nuestra querida Provincia de Barcelona. AMÉN.

Rosa Mendoza
Hija de la Caridad.
Provincia de Barcelona

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