En el mundo en el que vivimos no existe
la bondad, ni la honradez ni siquiera el amor a los demás,
solo existe los intereses personales o colectivos, solo existe
la envidia, el menosprecio, el ego salvaje que todos llevamos
dentro que nos domina y nos ciega el buen hacer del perdón,
la justicia y la sabiduría de la vida.
Unámonos en el camino de la verdad,
de la luz que nos guía, que nos da refugio cuando lo
necesitamos, unámonos en la cruz vertical del nirvana
en la paz espiritual, en la armonía del universo en
la fe de lo que cada uno crea, en la bondad del camino, en
la luz pura de cada día, en el conocimiento de lo genuino,
en el amor incondicional de la naturaleza, en el ser que somos
en nuestra propia esencia, en nuestra propia energía
que tenemos en nuestro propio amor universal.
Este
mensaje pretende sensibilizar a todos aquellos que lo lean
y lo sepan comprender en la creación de un mundo más
visible para todos los seres humanos y que en los próximos
años venideros, sepamos comprendernos los unos y los
otros y guiarnos por nuestro ser interior hacia la plenitud
de lo genuino, de lo que podamos entender desde planos abstractos
del volver a empezar a ser más conscientes de nuestros
actos.
¡GRACIAS A LA VIDA!
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