Esta
historia va dedicada al inolvidable Jordi Sant.
Jordi Sant es un chico joven guapo, fuerte, no pasa de los
25 años... Estudia Biología marina en la facultad
de ciencias de Barcelona; puesto que le encanta el mar, lo
adora.
Para él es lo mas importante de su vida...
Bueno... lo segundo más importante. Lo primero es Camila,
una chica gallega que conoció por Internet. Ella vive
en un pueblecito de pescadores en la costa de la muerte.
Es la chica ideal para Jordi:
Hermosa, joven, inteligente y muy enamorada del mar, su vida.
¡Lástima
de la distancia!
Un
día, Jordi ve horrorizado una noticia por televisión.
Se ha hundido un petrolero en las costas gallegas y ¡¡¡el
pueblo de Camila es el más perjudicado de todos!!!
La marea negra, o chapapote como lo llaman allí, está
matando todo ser vivo del mar, de su mar, del mar de su Camila.
"Tengo que hacer algo" - piensa Jordi.
Se
mete en el laboratorio de la facultad para buscar algún
remedio para ese mal, ese horrible dragón que está
matando al mar que tanto quiere.
Tras
muchos experimentos fallidos, pruebas inútiles y días
sin comer, sin cenar, sin dormir... consigue un producto que
disuelve el petróleo.
De
inmediato llama a su amada...
"Voy
para allí de inmediato!. Tengo la solución.
He encontrado un producto para hacer desaparecer ese dragón
negro que ha puesto en peligro tu vida y la de tu pueblo"
- Le dice Jordi.
Cuando
Jordi tiene suficiente producto, al que ha llamado "la
espada", la cargó en su coche de 4 caballos y
conduce durante todo el día y toda la noche para llegar
a tiempo al pueblo de Camila. Allí, impecable vestido
de blanco con su mascarilla tira la espada al mar y de inmediato,
desaparece lentamente el chapapote.
Conforme
se va limpiando el mar, empieza a aparecer estrellas marinas
en las playas, son rojas como la sangre, las más hermosas
jamás vistas, Jordi coge una de las estrellas marinas
y en señal de su amor, se la regala a Camila.
Y allí mismo, a pie del mar al que
los dos adoran y el cual Jordi salvó; sintiendo esa
limpia arena se declaran amor eterno...
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