Érase una vez un dragón que
vivía en el océano Atlántico. Era un
animal muy violento el cual destrozaba barcos, se comía
a personas, y no dejaba vivir en paz a todos los marineros
que querían pescar en sus aguas. Un día una
princesa que se tenía que trasladar por esos mares
fue capturada por el dragón el cual de un bocado se
la tragó. Pero por ahí pasaba un caballero con
su lancha llamado Sant Jordi éste no podía permitir
que una dama tan bella fuera comida por el dragón y
con su gran espada poderosa le rajó de un tirón.
De sus tripas salió la princesa, rescatada por el gran
caballero Sant Jordi. Pero pasó lo impredecible ya
que dentro del cuerpo del dragón comenzó a salir
sangre muy espesa que no se diluía en el mar, salieron
litros y litros que empezaron a ensuciar el alta mar.
Esta sangre llegó a las playas de
Galicia que ensució la arena y las piedras del lugar.
Más tarde llegó a otros lugares
del norte de España. Todo esto era un caos sin ninguna
duda.
Pescadores y gente del pueblo se pusieron
sin perder más tiempo a limpiar las playas afectadas
por la sangre de aquel horrible dragón.
La noticia corrió de boca en boca
y mucha gente se solidarizó y fueron a ayudar como
voluntarios a esa pobre gente que por culpa de aquel desastre
había perdido mucho dinero al no poder trabajar.
En la actualidad todas las playas aún
se están limpiando y dicen que hay para unos años
más. Esperamos que en un futuro no muy lejano todo
vuelva a la normalidad.
|