Todo ocurrió un día
en el que el mar estaba agitado, de pronto algo me atacaba
era como: una mancha; que iba avanzando hacia mi, era como
si de pronto algo me intentara coger sin dejar escapar, yo
pude salir con vida pero algunos de mis compañeros
se quedaron atrapados para siempre.
Pensé que aquello había sido
realizado por el hombre, y que desaparecería en un
instante pero no fue así, aquello fue destruyendo mi
hogar y mi entorno poco a poco, sin que pudiera hacer algo
por salvarnos. Tuve que ir escapando de un lugar a otro sin
que el miedo cesara, un día al huir llegue a la orilla
y pude observar como unos humanos estaban luchando contra
aquella mancha que tanto daño estaba causando y que
de momento no pensaba dejarnos seguir haciendo nuestra vida,
en ese momento me di cuenta de que los humanos no habían
sido los causantes, ya que a ellos también les estaba
causando malestar. De pronto tuve sensación de ahogo
y mis escamas se empezaban a secar, notaba como si alguien
me estuviera cogiendo, seguidamente me frotaron con algo seco
y note un gran alivio, y cuando me quise dar cuenta, estaba
encerrado en un espacio muy reducido con agua limpia pero
lo mas importante era que: ME HABIAN SALVADO LA VIDA!!
Desde aquel día viví en una
pecera, me di cuenta de que los humanos eran nuestros mejores
amigos ya que me trataron muy bien, al cabo de unos días
trajeron otro pececillo del que me enamore, la pena era que
el estaba enfermo y escuchamos decir a los humanos que había
sido causado por una sustancia llamada "chapapote"
y que estaba destrozando toda la costa, no había manera
de luchar contra aquello lo único que podían
hacer, era limpiar lo que aquello iba ensuciando, toda la
playa estaba contaminada y la flora marina estaba muriendo.
La vida en la pecera era muy aburrida mi
único consuelo era aquel pececillo con el cual pasaba
todo el día, poco a poco vi como la pecera se volvía
de un color mas oscuro y el empezó a enfermarse mas,
mientras me iba contaminando a mi. Mientras todo esto iba
pasando los humanos tenían un trabajo matar al productor
de aquel chapapote; el enemigo. Estuvieron fabricando redes
para poder atraparlo, hasta que un día escuchamos que
lo habían conseguido pero que las playas habían
quedado muy dañadas y posiblemente no se recuperarían.
Aquel pececillo y yo tuvimos pececillos,
después de que el se recuperara de aquella enfermedad,
gracias a los humanos que nos cuidaron muy bien. Con el paso
de el tiempo nos devolvieron al mar donde pudimos seguir con
nuestra vida, aunque aquel estaba dañado con la ayuda
de todos conseguimos que fuera cada vez mejor.
En nuestra mente todavía no hemos podido olvidar aquella
tragedia en la perdimos a los nuestros, esperamos que "nunca
mais" vuelva a ocurrir. Lo único positivo que
saque de todo esto fue conocer al pececillo que me devolvió
la ilusión por seguir y me dio una familia.
|