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Boletín Comunidad Educativa-97.  Barbastro

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El cerebro crece con el uso, lo que no utilizamos lo perdemos. El cerebro madura con la estimulación, no por el paso del tiempo. Las funciones cerebrales no se adquieren por un programa establecido, dependen de la cantidad y la calidad de los estímulos que reciba.

El momento privilegiado de la construcción del cerebro se sitúa en los primeros años de vida. Entre los 0 y los 6 años de edad es cuando se crea el mayor número de circuitos neuronales y cuando se produce la casi total mielinización del sistema nervioso. Si un niño recibe en el útero, durante los primeros meses de gestación, y después hasta los seis años, la estimulación adecuada, en su corteza cerebral se crearán unos circuitos neuronales que serán las bases de sus aprendizajes futuros.

Según la Dra. Ludington
"el papel de la estimulación es el desarrollo del cerebro", o dicho de otra manera es el alimento del cerebro. La estimulación responde a unas leyes que los publicistas conocen muy bien y ponen en práctica cuando nos ofrecen sus productos: frecuencia (repetición del estímulo), intensidad (tamaño del estímulo) y duración (tiempo de aplicación).

Lo que ofrecen los programas de estimulación es la sistematización y, por tanto, la optimización del estímulo. La relación entre cantidad y calidad de estimulación respecto al desarrollo del cerebro y a la maduración de sus funciones es, hoy en día, incuestionable.

Dra. NURIA SÁNCHEZ POVEDANO
Universidad Central de Barcelona Facultad de Psicología
Especialista en Programas de Estimulación Temprana de la Inteligencia
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Para pensar...
¿Padres sobreprotectores?

Algunos padres tienden a quitar los obstáculos a los hijos para que no sufran, les llenan de cosas materiales innecesarias y les resuelven las papeletas sin darles ni siquiera una oportunidad para que razonen y busquen una solución a sus "problemas". Les mueve una sana intención y creen que les hacen un bien, pero no es así, ya que les dificulta su desarrollo como persona y se estanca su grado de madurez.
El niño quiere que sus padres y educadores esperen mucho de él, necesita saber que sus padres confían en sus capacidades y ha de convencer de que es capaz de actuar ante cualquier adversidad.
Si se considera capaz podrá salvar los "baches" que se le presenten durante  el largo camino de su desarrollo, e irá haciéndose cada vez más confiado, seguro, decidido y maduro, con la valentía y el coraje necesario para saber aprovechar cada momento y circunstancia de la vida cotidiana, poniéndose metas cada vez más altas en su lucha personal y abriéndose a los demás.

Antonio Vázquez. Orientador familiar.

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