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VIAJE
DE ESTUDIOS A PARÍS
Todo comenzó el día 4 de abril.
Atrás habíamos dejado nuestra ciudad y nuestras familias
y por fin estábamos de camino a París, la ciudad del amor.
Al llegar el día 5 visitamos Futuroscope, un parque lleno
de grandes pabellones tridimensionales con efectos especiales,
y donde lo visual y el ingenio tienen el papel protagonista,
además hay una parte destinada a la investigación que aporta
muchas ofertas de avance. El día 6 fue el más emocionante
para todos pues por primera vez veíamos París y el símbolo
que la caracteriza, la Torre Eiffel. Todavía seguimos impresionados
de que un material industrial como es el hierro pueda mostrar
tanta belleza y perfección. Desde lo alto de la torre apreciamos
una panorámica sensacional de la ciudad. Nuestro siguiente
destino fue el arco de Triunfo y los Campos Elíseos, una
lujosa avenida que te envuelve en su ambiente.
Al día siguiente visitamos el museo de Louvre, un estupendo
lugar en el que los aficionados al arte pueden perder horas
y horas admirando sus magníficas obras. Por la tarde fuimos
a la Santa Capilla, llena de vidrieras que representaban
algunas escenas y pasajes de la Biblia. También fuimos a
Notre Dame, con sus grandes campanarios, al ayuntamiento,
a la tumba de Napoleón y su familia, a la Ópera, la Magdalena,
las Tullerías y por fin a la Capilla de las Apariciones,
el lugar en el que la Virgen se apareció a Sta. Catalina
Labouré. Por la noche fuimos hasta el Sena para dar un romántico
paseo en barco, donde descubrimos el encanto de la noche
parisina con todos los edificios, monumentos y puentes iluminados.
El día siguiente fue ... mágico. Entramos en Disneyland,
un mundo de fantasía e ilusión para todos, pequeños y mayores.
Allí disfrutamos de todos los muñecos de Disney, de impresionantes
atracciones y de un desfile espectacular. Nuestro último
día consistió en una visita guiada por toda la ciudad en
la que nos explicaron detalles muy interesantes de París.
También fuimos a la zona nueva, la Defensa, al barrio latino
y vimos la iglesia del Sagrado Corazón, llena de gente que
paseaba o rezaba en su interior. Por último estuvimos en
el barrio de Monmartre, lleno de pintores exponiendo y realizando
cuadros.
El viaje llegaba a su fin y sólo nos quedaba disfrutar de
varias tiendas de la ciudad antes de regresar a Barbastro.
Éste ha sido un viaje fantástico, inolvidable, que nos ha
dejado una huella muy profunda. Nos ha parecido una ciudad
única, mágica, muy elegante, con un encanto especial. Nos
gustaría que este viaje se repitiera para volver a compartir
las mismas experiencias y emociones.
(Paz
Samitier. 4º ESO)
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