Los
grupos de acción social de Cáritas que trabajaban en las barriadas
de Palma detectaron la necesidad de muchas personas mayores sin
recursos.
Después
de realizar un serio estudio se consideró viable el acondicionamiento
de un sector del edificio del Seminario Nuevo. El Bisbat de Mallorca,
sensible a la necesidad, apoyó la iniciativa y, al mismo tiempo,
ofreció a las religiosas Hijas de la Caridad de San Vicente de
Paúl hacerse cargo de la futura residencia.
El día 1 de enero de 1990 se firmó un concierto entre
el Bisbat y las mencionadas religiosas fijándose las bases de actuación. Las
Hijas de la Caridad se trasladaron al Seminario y pasado un año de duro y silencioso
trabajo se acabaron las obras de adaptación del edificio y el 12 de diciembre
del mismo año se inauguraba oficialmente.
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